El passat diumenge el suplement de El Pais publicava
una entrevista amb Owen Jones, que acaba de publicar el llibre 'The
establishment', on estudia i analitza el comportament de el que ara diem aquí ‘La
casta’. És a dir un grup de persones, institucions, empreses i interessos que
dominen les presses de decisions i controlen el pensament hegemònic, i que
intenten conservar el sistema actual econòmic i polític, del que obtenen un
gran acumulació de riquesa.
Les frases més destacades que diu l’autor
del llibre són:
Tenemos una sociedad en la que la riqueza de los mil que
más tienen se ha duplicado durante los cinco años de una de las mayores crisis
económicas que ha sufrido este país (UK), mientras un millón de personas tienen que
recurrir a los bancos de alimentos. Es una sociedad perversa.
La democracia conlleva una redistribución. Pero en los
últimos 30 años ha habido un intento de recuperar el poder y la riqueza
perdidas. Y eso es el establishment. Un colectivo unido por intereses
económicos, mentalidades y conjeturas comunes.
Este establishment exhibe un triunfalismo sin
precedentes. Cree que ha derrotado a todos sus enemigos. La manera en que
funciona la sociedad parece inevitable
La mayoría (de la gente) apoya la renacionalización de los trenes y
de la energía, quieren más impuestos para los ricos, más derechos de los
trabajadores. En temas económicos se identifican más con la izquierda. Pero ha
cuajado un sentimiento de que no hay alternativa.
A los trabajadores que cobran sueldos miserables se les
dice que no es con sus jefes con quien deben enfadarse sino con los parados que
viven lujosamente o con el inmigrante que les quita sus recursos
El sector financiero no fue rescatado por el dogma del
libre mercado, sino por el Estado. Es socialismo para los ricos y capitalismo
para los pobres.
El poder no concede nada sin una demanda. Si hay presión
desde abajo puede cambiar.
Y estos (los trabajadores) han sufrido la mayor caída en sus ingresos
desde la época victoriana. La mayor parte de la gente que está en la pobreza
trabaja. Se levanta por la mañana para ganarse su pobreza. El laborismo debe
preguntarse por qué vivimos en una sociedad que sirve a los poderosos en lugar
de a los verdaderos generadores de riqueza. La riqueza la creamos todos: los
trabajadores, el Estado, el profesor, el médico, los limpiadores. Debe estar
mejor distribuida.
No tiene por qué haber una política del miedo: es posible
una política de la esperanza. La política de la esperanza dice que la
injusticia es temporal y puede superarse.
Creo que la retórica de derecha e izquierda sigue siendo
válida. Pero es la gente ya politizada la que piensa en términos de derecha o
izquierda, los que vivimos en la burbuja política. La mayoría piensa en
términos de vivienda, empleo, servicios, salarios, hijos. Y hay que afrontar
esas preocupaciones de una manera convincente. Quien quiera cambiar la sociedad
debe mirar dónde hay un movimiento con éxito y ver qué han hecho bien, y qué ha
hecho mal la izquierda tradicional.
En la era de la austeridad, el proyecto de la
socialdemocracia está en una crisis profunda y será eclipsado por fuerzas más
radicales.
Las enseñanzas de nuestros antecesores, que desafiaron
viejos órdenes y ganaron, deberían darnos esperanza y dar miedo a los
poderosos. Demuestran que todo orden caerá y será sustituido. Lo importante es
qué lo sustituye. Yo quiero una sociedad construida para la gente trabajadora,
creadora de riqueza, no para una élite. Una sociedad donde la democracia
alcance. Esa sociedad será construida algún día y esta, también, pasará.
El que diu ens porta a passar una estona en
el racó de pensar, no? Al menys ho farem amb una certa esperança de que les
coses un dia poden canviar
JL Campa
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