Estem a les portes de unes eleccions
generals a Espanya, on a més del tema català i de com superar la crisi econòmica,
caldria plantejar per part dels partits que es presentin quina política fiscal
proposen. Per ajudar a conèixer el tema i poder analitzar les ofertes
programàtiques en relació a la política fiscal, em sembla interessant l’article
adjunt publicat a Economistas contra la
crisis*, del que he extret els següents paràgrafs:
Los impuestos
nacen para recaudar ingresos con los que hacer frente a los gastos derivados de
la acción pública, que deben responder a las necesidades de los ciudadanos. Si
los ingresos no son suficiente para lograrlo, solo caben tres salidas: o se
recortan los gastos (y por tanto se dejan necesidades insatisfechas), o se
recurre permanentemente al endeudamiento (lo que resulta insostenible en el
medio plazo) o se aumenta la recaudación. En la coyuntura actual, España tiene
pocas posibilidades de insistir en las dos primeras opciones.
…
España es uno
de los países de toda la zona euro que menos recauda con relación a su riqueza
(32,5%). Concretamente el quinto por la cola, (solo por detrás de Rumanía,
Lituania, Letonia y Eslovaquia). Y no recauda un poco menos, no; estamos
hablando de 7,9 puntos porcentuales de PIB menos que la media del área (40,4%).
Para ponerlo en perspectiva, 8 puntos de PIB suponen, en el caso español,
87.000 millones de euros. Con esa cantidad podríamos pagar en 2016 todas las
pensiones contributivas de jubilación (83.500 millones).
…
En coherencia
con los datos de ingresos, España también es de los países de la zona euro que
menos gasta (también el quinto que menos), un 43,6% del PIB, 5,5 puntos
porcentuales menos que la media de la eurozona (49,1%). Y su nivel de gasto
social, el que sustenta las políticas básicas del estado de bienestar, es
también inferior en términos relativos en 4,5 puntos de PIB.
...
Nuestro país no
posee un problema de gasto público excesivo en el contexto europeo, ni un
estado de bienestar sobredimensionado, a cuya financiación no se pueda hacer
frente; nuestro problema es de recaudación, de insuficiencia de la misma
…
Además, el
sistema tributario español tiene un problema importante de justicia, que se
plasma en el grado de cumplimiento de lo que se llama equidad horizontal (que
rentas iguales paguen lo mismo) y equidad vertical o progresividad (que se
pague proporcionalmente más cuando la renta crece, posibilitando un cierto
grado de redistribución de la renta)
…
Algunas
situaciones y cifras ilustran la degradación en nuestro sistema tributario de
los principios de equidad antes mencionados: las rentas salariales aportan casi
9 de cada 10 euros recaudados por el IRPF; los ingresos medios declarados en el
IRPF por los asalariados son 2,5 veces superiores a los declarados por
actividades empresariales; los rendimientos del capital pagan tipos diferentes
y muy inferiores a los del trabajo; en el Impuesto sobre Sociedades, las
empresas que declaran ingresos superiores a mil millones de euros pagan solo un
19,8% de tipo efectivo, lo mismo que un asalariado que gane entre 36 y 42.000
euros brutos en el IRPF; los grupos empresariales consolidados (es decir, las
muy grandes empresas) pagan en el Impuesto sobre Sociedades solo un 6% de su
resultado contable positivo[1]; y, sobre todo, el fraude fiscal es enorme, y se
estima que puede suponer una merma de entre 80 y 90.000 millones de euros al
año.
(En aquest context, recordar l’article en
aquest blog del 8 de juliol de 2013, on calculava que una persona física que
guanya 60.000 euros, paga el 44,39% de la seva renda en impostos)
…
Según el
CIS, en España el 88,9% de la población considera que los impuestos no se
cobran con justicia, lo que resulta una circunstancia letal para un sistema que
requiere de legitimación social para garantizar su funcionamiento eficiente
…
el sistema
fiscal español es equiparable en su estructura y figuras a la mayoría de los de
su entorno. Por tanto, las causas de los desequilibrios mencionados hay que
buscarlas en la concreción legal de esas figuras y en su utilización
discrecional, con criterios políticos sesgados.
Tenemos unos
impuestos llenos de exenciones, deducciones y desgravaciones, de agujeros que
facilitan tanto la elusión fiscal (la reducción lícita de la factura tributaria
aprovechando los resquicios legales de su normativa) como el fraude (la
vulneración de la legislación, punible por tanto), mermando su recaudación
potencial y quebrando la equidad más elemental.
…
nuestro país no
ha sido ajeno a la ideología dominante en materia de política tributaria en el
ámbito internacional, y que se ha trasladado recurrentemente en las
recomendaciones de los organismos más influyentes (Comisión Europea, OCDE,
FMI). Sus líneas maestras más definitorias han sido:
1) reducción
del peso de los impuestos directos que introducen progresividad, frente a los
indirectos que tienen un impacto regresivo)
2) tratamiento
mucho más favorable de las rentas del capital respecto de las del trabajo.
3) rebaja
progresiva de la tributación empresarial
4) reducción a
la insignificancia de la tributación sobre la riqueza y el patrimonio
5) pérdida de
progresividad interna de los impuestos sobre la renta.
6) ausencia de
actuaciones para combatir el fraude y evasión fiscales a nivel internacional
…
En el siguiente
gráfico se muestra la diferente capacidad recaudatoria de los impuestos
…
Los últimos
retoques fiscales aprobados por el gobierno del PP consolidan niveles de gasto
e ingresos muy por debajo de los que poseen los países con mayor grado de
desarrollo y bienestar de la zona euro, y además agravan la situación de falta
de equidad y justicia del sistema tributario.
…
La reforma que
necesita España sigue pendiente: es imprescindible que reduzca paulatinamente
la brecha de recaudación que la separa de los países con mejores resultados en
el entorno económico europeo. Del mismo modo que, si quiere mejorar el grado de
aceptación social de los impuestos y reducir los elevados niveles de pobreza y
desigualdad que ha alcanzado, es preciso que aumente el grado de equidad y
progresividad de sus resultados.
…
Algunas líneas
de actuación que pueden sustentar esa reforma tributaria que requiere España
son:
- En materia de fraude, instrumentar una
política de lucha mucho más intensa y efectiva, lo que requiere más medios para
la Agencia Tributaria, una redefinición de objetivos (centrándose en los
grandes defraudadores), mayor dureza en las sanciones y una continua labor
ejemplarizante y divulgativa, hasta hacer efectivo el principio de tolerancia
cero con el fraude fiscal; y cerrar paralelamente las puertas a la elusión
fiscal, simplificando los tributos y limpiándolos de casos particulares y de
deducciones.
- En el IRPF, elevar la aportación de las
fuentes de renta distintas del trabajo, incorporando los rendimientos del
capital a la tarifa general y eliminando la tributación objetiva empresarial, y
mantener una estructura de tramos y tipos que garantice resultados
verdaderamente progresivos.
- En el Impuesto sobre Sociedades, limitar
drásticamente las deducciones y garantizar un tipo efectivo mínimo, además de
eliminar instrumentos que solo sirven para eludir el pago de impuestos, como
las SICAV o las ETVE.
- En el IVA, revisar la estructura de los
bienes sujetos a cada tipo, primando la sujeción de los productos de primera
necesidad al tipo superreducido.
- Implementar una tributación sobre la riqueza
relevante, que complemente la de la renta de las personas físicas.
- Desarrollar la imposición sobre
transacciones financieras y la imposición verde.
...
Es una tarea
que requiere diálogo para intentar lograr el mayor consenso social, buenas
dosis de didacticismo, y sobre todo, mucha voluntad política, en un contexto
internacional que entroniza opciones fiscales más regresivas, supeditadas a los
intereses de los mercados financieros y de capitales y de las grandes
multinacionales, y que dificulta la adopción de medidas a nivel nacional que
escapen de esa lógica.
