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dilluns, 30 de setembre del 2013

DESIGUALTAT CREIXENT. NOMÉS ALS ESTATS UNITS?

Ahir un article de Anton Costas en El País em portar a trobar un altre de Krugman fa uns dies en el mateix diari, així com a buscar els gràfics de Piketty & Sáez que citen i que mostren el recent creixement de la desigualtat als USA. 
Faig un resum del mes rellevant del que diuen al meu parer:

KRUGMAN
Según  cálculos de los economistas Thomas Piketty y Emmanuel Sáez, la parte correspondiente a las rentas más altas sufrió un golpe durante la Gran Recesión, cuando cosas como las plusvalías o las primas de Wall Street decayeron temporalmente. Pero los ricos han vuelto con fuerza, hasta el punto de que el 95% de los ingresos de la recuperación económica desde 2009 han ido a parar al famoso “1%”. De hecho, más del 60% fue al 0,1% de la población con los ingresos más altos, gente cuyas rentas anuales superan los 1,9 millones de dólares.
Básicamente, mientras que la gran mayoría de estadounidenses vive aún en una economía deprimida, los ricos han recuperado casi todas sus pérdidas y siguen avanzando posiciones.
Estas cifras deberían acabar por fin con las pretensiones de que la desigualdad creciente se debe tan solo a que a los que tienen un mejor nivel de instrucción les va mejor que a los menos preparados. Solo una pequeña parte de los licenciados universitarios accede al selecto círculo del “1%”, mientras que muchos jóvenes con un alto nivel de formación —la mayoría, incluso— están pasando por momentos muy difíciles. Tienen sus títulos, con frecuencia conseguidos a costa de adquirir deudas importantes, pero una gran parte de ellos siguen sin empleo o están subempleados, mientras que muchos más descubren que acaban realizando trabajos en los que no hacen uso de sus costosos estudios
La concentración creciente de la renta en las clases más altas está socavando todos los valores que definen a Estados Unidos. Año tras año nos vamos apartando de nuestros ideales. Los privilegios heredados están desplazando a la igualdad de oportunidades, y el poder del dinero está ocupando el lugar de la verdadera democracia.
¿Qué podemos hacer, entonces? Por el momento, un cambio como el que tuvo lugar durante el New Deal —una transformación que creó una sociedad con una clase media, no solo mediante programas gubernamentales, sino aumentando considerablemente el poder de negociación de los trabajadores— parece estar políticamente fuera de alcance. Pero esto no significa que haya que renunciar a avances más limitados, a iniciativas que al menos puedan contribuir en algo a igualar las reglas del juego.
Lo que habría que hacer: cobrar impuestos a los ricos cada vez más ricos, aunque sea un poco, para que los hijos de los menos favorecidos también tengan oportunidades. La desigualdad extrema sigue aumentando, y está envenenando a nuestra sociedad.

PIKKERTY i SAEZ



Com es veu en el gràfic, el 10% de la població amb majors ingressos concentrava entre 1925 i 1940 de l’ordre del 45% de la renda. Amb el new deal, la segona guerra mundial, en l’època de la Golden Age, aquest percentatge es va situar per sota del 35%. Amb el triomf dels reaganomics  i de la ideologia neoliberal conservadora, de mica en mica aquest 10% de la població va anar concentrant rendes fins arribar quasi al 50%. Rellevant que la gran crisi financera de 2007 la han superat ja en només dos anys, on no han baixat mai del 46%.



Mirant el detall d’aquest primer decil, s’evidencia que el segment que concentra i millora més la seva part és el de l’1%, que a partir de 1980 dobla la seva participació, mentre que els grups que signifiquen l’1,5% i 5-10% es mantenen constants o guanyen molt poc.  En altres paraules: el sector que representa l’1% de majors rendes als estats Units augmenta la seva concentració de riquesa (a costa d’altres sectors socials)

A COSTAS
En mi opinión, la desigualdad es el factor potencialmente más peligroso para el funcionamiento del capitalismo y de la democracia. Lo relevante de la desigualdad actual no es su existencia, sino la magnitud que ha alcanzado.
Como economista puedo encontrar algunas razones para aceptar una cierta desigualdad, pero no conozco ningún argumento económico que justifique los niveles actuales. Al contrario, hay muchas razones para temer sus consecuencias. Mencionaré cuatro, para las que hay evidencia empírica concluyente.
Primera. La desigualdad hace a las economías de mercado maniacodepresivas, volátiles e inestables. La razón es que la desigualdad reduce el consumo de amplias capas sociales; y sin consumo de masas, el capitalismo no funciona bien.
Segunda. La desigualdad polariza la sociedad en dos grupos, no solo de renta, sino también de expectativas de futuro. El resultado es un aumento del malestar y de los conflictos sociales . Esto hace imposible la existencia del contrato social que toda sociedad necesita para funcionar.
Tercera. La desigualdad, en la medida en que es un caldo de cultivo propicio para de todo tipo de extremismos y populismos, es lesiva para la democracia. En esta situación, la tentación tecnocrática-totalitaria de las élites aflora rápidamente. En la Europa del euro hemos comenzado a ver síntomas de esta tentación.
Cuarta. La desigualdad corrompe los sentimientos morales y los fundamentos éticos que requiere una sociedad de mercado. La desigualdad extrema hace que los muy ricos se sientan diferentes a usted y a mí. Surge así una moral nihilista donde todo vale.
¿Hay remedio? Preguntémonos qué es lo que caracteriza al capitalismo, ¿la desigualdad extrema que estamos viendo o la igualdad relativa de mediados de siglo? Algunos comienzan a decir que esa era de igualdad fue un sueño que no volverá. Pero deberíamos resistirnos a esta conclusión derrotista y peligrosa.

Enllaços als articles citats:
Krugman
Piketty & Saez
Costas