Recupero
els paràgrafs més interessants d’una entrevista de la setmana a Z. Bauman a El
País:
Hoy sabemos que la felicidad no se mide tanto por la
riqueza que uno acumula como por su distribución. En una sociedad desigual hay
más suicidios, más casos de depresión, más criminalidad, más miedo. O sea que
la afirmación de que la riqueza de unos nos beneficia a todos es doblemente
errónea. Por un lado, no es verdad porque para eso la gente tendría que
invertir su riqueza, cosa que no ocurre siempre, y por otro, porque no revierte
en más felicidad porque, como hemos dicho, la felicidad depende de la igualdad,
de la equidad.
Hace 20 o 30 años las desigualdades entre las
sociedades desarrolladas y las que no lo eran crecía, mientras que la
desigualdad en el interior de una misma sociedad (rica), disminuía. Y creíamos,
al menos nosotros, los europeos, que con nuestro Estado de bienestar habíamos
solucionado el problema de la desigualdad. Pero desde hace 20 o 30 años la
distancia entre los países desarrollados y la del resto del mundo está
disminuyendo, y, por el contrario, en el interior de las sociedades ricas las
desigualdades se están disparando. Hay informes que dicen que en Estados Unidos
estas desigualdades están llegando a los niveles del siglo XIX
Lo importante es que grandes sectores de las clases
medias pertenecen ahora al proletariado, que se ha ampliado. Aunque hoy tengan
trabajo ha desaparecido la certeza de que puedan tenerlo mañana. Viven en un
estado de constante ansiedad
Es normal que queramos ser felices, pero hemos
olvidado todas las formas de ser felices. Solo nos queda una, la felicidad de
comprar. Cuando uno compra algo que desea se siente feliz, pero es un fenómeno
temporal
Estamos constantemente presionados por dos valores
opuestos y necesarios: libertad y seguridad. Seguridad sin libertad nos
convierte en esclavos, y si tienes libertad sin seguridad eres una especie de
plancton, flotando por ahí, no un ser humano. Los dos extremos son
insoportables, hay que combinarlos.
Les
referències que fa a la desigualtat han estat ratificades recentment per l’informe
d’OXFAM, titulat “GOBERNAR PARA LAS ÉLITES Secuestro democrático y desigualdad econòmica”.
Tot i que la seva lectura és molt recomanable per la seva concreció i claredat,
adjunto el que pot ser el resum principal:
Dada la magnitud del incremento de la concentración
de la riqueza, la monopolización de oportunidades y la inequidad en la
representación política suponen una tendencia grave y preocupante. Por ejemplo:
- Casi la mitad de la riqueza mundial está en manos
de sólo el 1% de la población.
- La riqueza
del 1% de la población más rica del mundo asciende a 110 billones de dólares,
una cifra 65 veces mayor que el total de la riqueza que posee la mitad más
pobre de la población mundial.
- La mitad
más pobre de la población mundial posee la misma riqueza que las 85 personas
más ricas del mundo.
- Siete de cada diez personas viven en países donde
la desigualdad económica ha aumentado en los últimos 30 años.
- El 1% más rico de la población ha visto cómo se
incrementaba su participación en la renta entre 1980 y 2012 en 24 de los 26 países
de los que tenemos datos.
- En Estados Unidos, el 1% más rico ha acumulado el
95% del crecimiento total posterior a la crisis desde 2009, mientras que el 90%
más pobre de la población se ha empobrecido aún más.
Però
també el Foro de Davos situa com a segona tendència més rellevant al mon el
creixement de la desigualtat, i ho considera un problema (“Hay que dar a las
personas la capacidad para lograr un futuro más prospero”). Destaca el fet que
a Espanya el 89% de la gent considera que el sistema econòmic afavoreix als més
rics. O sigui que la percepció la tenim clara; només falta l’acció.
JL
Campa
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