Molt recomanable l’article de Pablo Beramendi citat al
peu. Destaco alguns paràgrafs:
“Para que funcione, la redistribución dentro de las
federaciones hay que merecerla. Se trata de un dilema clásico en las uniones
políticas: cómo evitar que las transferencias de recursos perpetúen o agraven
la situación que se supone han de corregir. Para minimizar ese riesgo, los
países demandantes deben enviar señales creíbles de que utilizarán los recursos
de forma productiva. Sin un compromiso creíble, la redistribución contribuye a
sostener un sistema dominado por intercambios clientelares y la persecución
irracional de privilegios locales. La viabilidad política de las transferencias
refleja también el grado de corrupción del país receptor, su cultura fiscal y
la capacidad de sus instituciones políticas y económicas para transformar esos
recursos adicionales en bienestar sostenible”. Parla
d’Europa i Espanya, però és aplicable a les transferències per solidaritat dins
d’Espanya
“Las
reformas necesarias son conocidas e incluyen el sistema fiscal (todavía
regresivo y débil), el sistema educativo e investigador (con unos recursos
raquíticos y un diseño que expulsa al talento que forma), el mercado de trabajo
(que sigue mostrando unos niveles extremos de dualización), el federalismo
(contraproducente, por tardío, desde el punto de vista de la estabilidad
institucional) y, sobre todo, el sistema político (donde la tolerancia hacia la
corrupción a todos los niveles y la institucionalización del clientelismo como
forma de intercambio siguen socavando la política democrática entendida como
contraste de programas)”. Ara sí que parla només d’Espanya.
“Cuanto más tarde el PSOE en perfilar un discurso
nuevo y sobre todo un candidato viable y en distanciarse claramente del reformismo
popular, más espacio tendrá Rajoy para desarrollar su contrarreforma y peor nos
irá a todos. El giro es urgente.”
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