Borja
de Riquer publica avui un article en el País, que inclou un resum de la
situació política a Catalunya (i a Espanya) que és molt concret i encertat:
Debe recordarse:
Primero, que hoy existe un innegable y mayoritario descontento en la
sociedad catalana ante la situación política de Cataluña dentro del actual
sistema autonómico español.
Segundo, que el más relevante y mayoritario proyecto para rectificar esta
situación —el estatuto de 2006— fue duramente atacado por el PP —que organizó
campañas en su contra por toda España—, notablemente cepillado por las Cortes
Españolas y desvirtuado por un Tribunal Constitucional carente de autoridad
moral y de independencia política.
Tercero, que ante la intransigencia del Gobierno del PP, y también del
PSOE, al Gobierno de la Generalitat, al Parlament y a buena parte de la
sociedad catalana no les quedan más que dos opciones: aceptar resignadamente la
sumisión política a unas leyes e instituciones que consideran insuficientes,
injustas e incluso discriminatorias, u optar por cambiar la situación política
dando la palabra a los ciudadanos.
Y cuarto, que una buena parte de la sociedad catalana, y también de la
española, exigen hoy un cambio en las formas de hacer política, mayor
transparencia en las actuaciones y acabar con la corrupción política.
El Gobierno español y la mayoría de los partidos estatales están
recurriendo de forma obsesiva a la legalidad vigente ignorando que la
naturaleza del conflicto entre Cataluña y España es política, no jurídica. La
suya es una actitud errónea. Porque, al final, en todas las crisis, siempre es
la legalidad la que acaba modificándose para solucionar los problemas. Dejar
pudrir las cosas conduce a situaciones difícilmente resolubles sin provocar
graves enfrentamientos.
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