Majestad, la persona que se extralimita
al escribiros esta carta … no la escribe ni por pesadumbre, ni por ambición, ni
por deseos de mezclarse en los grandes negocios.
No os asombréis si os habla
fuertemente: es que la verdad es libre y fuerte. No estáis acostumbrado en
absoluto a oírla. Las gentes acostumbradas a ser halagadas toman fácilmente por
pesadumbre, aspereza y exceso, aquello que es sólo la pura verdad
Cada ministro ha sido el dueño en
la extensión de su administración … han mostrado bien en público su poder, y
realmente lo hemos sufrido demasiado. Han sido duros, altaneros, injustos,
violentos, de mala fe. No han conocido otra regla, ni para la administración
del interior del estado, ni para las negociaciones extranjeras que amenazar,
aplastar, aniquilar todo aquello que se les resistía.
Os han acostumbrado a recibir sin
cesar las alabanzas exageradas que van hasta la idolatría, y que habríais
debido, para vuestro honor, rechazar con indignación
Lo que nos es verdaderamente
necesario, es de observar una exacta justicia. No hace falta pretender que
tengáis siempre el derecho de retener siempre ciertos lugares, porque sirven a
la seguridad de vuestras fronteras
Aquellos mismos quien no han osado
declararlo abiertamente, desean por lo menos con impaciencia vuestra
debilitación y vuestra humillación, como el único recurso para la libertad
Colocaros, Majestad, un momento en
su lugar, y comprobaréis las consecuencias de haber preferido la ventaja propia
a la justicia y la buena fe … el mismo pueblo (es necesario decirlo todo) que
os ha querido tanto, que ha tenido tanta confianza en vos, empieza a perder la
amistad, la confianza, y también el respeto
Habéis quedado reducido al
vergonzoso y deplorable extremo, o de dejar la sedición impune y de aumentarla
por esta impunidad, o de hacer destrozar con inhumanidad a los pueblos que
ponéis en la desesperación
Como siempre habéis sido feliz, no
podéis imaginaros que algún día cesaríais de serlo. Teméis abrir los ojos,
teméis que alguien os los abra; teméis
de ser reducidos a rebajar parte de vuestra gloria. Esta gloria, que endurece
vuestro corazón, os es más cara que la justicia, que vuestro propio descanso,
que la conservación de vuestros pueblos
Vivís como teniendo una venda
fatal sobre los ojos; os jactáis de los éxitos diarios que no deciden nada … no
os dais cuenta que lucháis sobre un terreno que se hunde bajo vuestros pies, y
que caeréis a pesar de vuestras victorias.
Todo el mundo lo ve, y nadie se
atreve a hacéroslo ver. Lo veréis quizás demasiado tarde. El verdadero ánimo
consiste a no halagarse, y en tomar una decisión firme ante la necesidad. Sólo
prestáis oídos de buena gana, Majestad, a aquellos que os halagan con vanas
esperanzas. Las gentes que estimáis más sólidas son aquéllas que más teméis y
que más evitáis. Os convendría ir delante de la verdad, y pues que sois rey,
presionar a las gentes para que os la dijeran sin dulcificarla, y alentar
aquello que son demasiado tímidos
¿Qué esperan para hablaros
francamente? ¿Que todo esté perdido? ¿Temen desagradaros? No os quieren
pues; pues es preciso estar preparado
para enfadar aquellos que se quiere, antes que halagarlos o traicionarlos con
su silencio.
Pero hace falta decir la verdad,
por fin. ¡Desdicha, desdicha para ellos si no la dicen, y desdicha para vos si
no sois dignos de oírla!
Es preciso rechazar los consejos
injustos de los políticos lisonjeros.
Els
paràgrafs anteriors no són evidentment contemporanis, són part de la carta que
Phenelon va enviar l'any 1694 a Louis XIV criticant la seva forma d’actuar com a rei.
Com
diuen en les pel·lícules, “Los personajes y hechos retratados son completamente ficticios. Cualquier
parecido con personas verdaderas, vivas o muertas, o con hechos reales es pura coincidencia”
Per
tant s’està extralimitant qui cregui poder trobar similituds amb uns reis
actuals, emèrits o en exercici, i suposar que no volen escoltar la realitat,
que prefereixen ser afalagats, i que l’únic que volen és continuar sent reis.
També els que pensin en governs i ministres que amenacen, s’enriqueixen i volen
les avantatges pròpies abans que la justícia
Ah!
També és coincidència casual que ho publiqui precisament avui.
