M’estava rumiant un escrit sobre el canvi d’any,
sobre el més significatiu del 2016 i les perspectives pel 2017, quan he llegit
l’article d’Anton Losada a eldiario.es
i francament em sembla suficient i ben dit; millor del que jo soc capaç.
Esto pinta mal Antón
Losada 01/01/2017
Con los deseos de año nuevo siempre me ha parecido que
pasa lo mismo que con las etiquetas y galas que la gente se viste para
recibirlo. O van a la basura o van a la tintorería, sin excepciones. No sé
ustedes pero yo ya estoy viejo para tanto buenísimo. Digámoslo desde el primer
día. Tiene mala pinta y existen muchas probabilidades de que acabemos echando
de menos al 2016.
El mundo queda en manos de dos tarados convencidos de que
la gloria se construye sobre el sufrimiento de los demás y la grandeza se puede
pesar en dientes de oro y cadenas de plata. Donald Trump y Vladimir Putin representan
la prueba viviente de que Groucho Marx tenía razón y el hombre es el único
animal que, saliendo de la más absoluta nada, ha llegado a las más altas cotas
de la miseria.
Para ambos el mundo estaba bien como estaba antes de los
ochenta, con la guerra fría, el equilibro nuclear y el Muro de Berlín. Entonces
estaba claro quiénes eran los malos: los que no éramos nosotros. Allí quieren
volver ellos y sus millones de votantes, hartos de un mundo cruel y violento,
lleno de grises y dónde nunca hay nadie en blanco y negro a quien echarle la
culpa.
En medio, Europa afronta su año más oscuro. Los mismos
miedos que impulsaron la construcción de la Unión Europea han vuelto ahora más
fuertes, pero para detenerla. El mayor intento de cooperación entre naciones en
la Historia para hacer avanzar la democracia y el bienestar se tambalea,
zarandeado por una manada de oportunistas y ultras que se burlan de unos
estados y unos gobernantes que primero los alimentaron para mantener el orden y
ahora no saben cómo parar tanto desorden.
En España estamos mucho mejor. Dónde va a parar. Tenemos
estabilidad y hasta hemos podido escoger "populismo" como palabra del
año. Podrían haber elegido "corrupción", o "desigualdad", o
"desahucio", o "pobreza" o incluso "cambio"; pero
no, ha ganado "populismo". Ya lo decía Michel Foucault: las palabras
nunca son neutrales.
Mariano Rajoy completará el primer año de su segundo
mandato rodeado, de nuevo, de una multitud de compañeros de partido, líderes
rivales o periodistas supercool que se creen mucho más listos que él y, otro
año más, le perdonarán la vida y le volverán a dejar ganar por aburrimiento,
por resistencia o porque "me coge de buen humor que si no se iba a enterar
ese provinciano". Mientras, la izquierda naufragará en un mar de cinismo,
abrazos y vídeos ñoños para ver quién queda mejor. Lo peor de cuánto está
sucediendo en el PSOE o en Podemos no son los líos sino esa falsedad de
compañeros de pandilla peleados por elegir al más popular que exhiben como si
fuera el colmo de la estrategia y el maquiavelismo.
Váyanse preparando. Esto es sólo el comienzo. Aunque
tampoco me hagan mucho caso. Casi nunca acierto.También estaba convencido de
que habría gobierno del cambio y miren dónde hemos acabado.