Antón Costas:
En las cosas importantes es mejor dejar que inventen los que van delante. (JLC: ¿la ventaja del atraso?)
En el caso de la austeridad, es mejor preguntar a un psiquiatra que a un
economista. La UE es una jaula de masoquistas camino de convertirse en
un manicomio.
Lluís Bassets:
Europa es un éxito descomunal, insólito en nuestra historia violenta. La
idea de que nunca más habrá guerra entre nosotros está anclada
profundamente en nuestras sociedades. También es un éxito económico, a
pesar de las amarguras de esta crisis, sobre todo para los países
mediterráneos. Pero es un éxito porque hay que fijar bien el punto
comparativo de partida, que no es la burbuja de falsa prosperidad de
finales de los noventa y principios del siglo XXI, sino el campo de
ruinas y muerte de donde salió el proyecto europeo.
Hans-Werner Sinn, presidente del influyente think tank alemán IFO:
P. ¿Un consejo para Rajoy?
R. Rajoy debe aprobar otra reforma laboral que
flexibilice los salarios a la baja. Eso hizo Schröder en 2003. Eliminó
el salario mínimo y laminó el Estado del Bienestar privando a millones
de personas de sus ayudas sociales: eso causó disturbios y protestas. Le
costó el cargo. Sin embargo, se trataba de la política adecuada. Puede
que con eso Rajoy no consiga gobernar mucho tiempo, pero eso es lo que
España necesita.
P. Aconseja germanizar España: trasladar el modelo alemán a toda Europa.
R. Esa es la única posibilidad.
Alejandro Bolaños:
Nunca antes el conjunto de remuneraciones salariales
había caído tanto como en el cuarto trimestre de 2012, con un descenso
del 8,5% anual. El contraste con el excedente de empresas y autónomos,
que creció un 1,4%, fue notable. Hasta el punto de que las rentas
empresariales superaron por primera vez a las salariales en el reparto
de la riqueza relación con el PIB.
La economía española reaccionó a la Gran Recesión con despidos masivos
de trabajadores temporales. Con la reforma laboral, el Gobierno
pretendía forzar a los trabajadores con contratos indefinidos a aceptar
rebajas salariales enseñando la puerta de salida (un despido más barato)
y facilitando el incumplimiento de los convenios. Pero, con otra
recesión encima, las empresas optan por usar todo el arsenal legal
puesto a su disposición: hay rebajas salariales, pero también muchos
despidos de trabajadores indefinidos.
Cuando Alemania ensayó la moderación salarial, el resto de Europa, con
España a la cabeza, se endeudaba a costes bajos para cebar la demanda.
No había crisis bancaria ni recortes presupuestarios generalizados. Lo
contrario de lo que ocurre ahora.
En su blog, Krugman
no deja pasar la ocasión de cargar contra el Ejecutivo de Angela Merkel
por privilegiar el control del déficit y la inflación, por no incentivar
demanda y salarios: “Alemania rechaza hacer por España lo que España
hizo por Alemania”.