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dimarts, 22 d’agost del 2017

¿POR QUÉ UNOS JÓVENES SE RADICALIZAN Y OTROS NO?

Colpit encara pels morts a Barcelona, he estat buscant –una vegada més- explicacions al fet del nihilisme yihadista, a com pot ser que joves al voltant dels 20 anys llencin la seva vida matant i morin.
He trobat el article adjunt de Jordi Moreras, professor d’Antropologia de la URV i editat pel CIDOB al 2015, on intenta trobar claus que expliquin la pregunta plantejada al títol. Crec que aporta molts elements per a reflexionar i poder sortir d’explicacions simplistes.

Tot i que val la pena llegir-ho sencer, transcric les idees més rellevants:

En Europa, se da por sentado que se están configurando unas generaciones perdidas, surgidas de la fractura del desarraigo migratorio, del pasado de dominación colonial y de su defectuoso encaje en las sociedades europeas … El esfuerzo para la integración de estas generaciones sería mucho más intenso que el llevado a cabo por sus progenitores, que aceptaron estoicamente su marginación funcional … han llevado a la consolidación de la idea de que la experiencia de la marginación y del rechazo social es la que explicaría las derivas hacia la radicalización de estas generaciones, ya fuera incorporándose en subculturas urbanas marcadas por la violencia, o bien dejándose seducir por otro género de subcultura, en este caso, configurada por referencias islámicas.
Las teorías que hablan de la radicalización como proceso, entienden que ésta se genera como resultado de una situación de ruptura o desvinculación social. Dan por sentado que los jóvenes musulmanes mantienen una continuidad con respecto a unas referencias, sean culturales o religiosas, que han adquirido por transmisión familiar. Y he aquí un primer supuesto que cabe revisar. La conectividad entre generaciones es mucho menos directa y mucho más frágil de lo que se piensa …  Padres y jóvenes no mantienen el mismo tipo de relación con esta sociedad. De los padres se dice que padecen el “síndrome del reloj parado”, y que su corazón y su mente siguen estando en su país de origen. Los jóvenes, en cambio, han acumulado un capital social en relación con el contexto europeo que resulta mucho más potente que el capital referencial familiar, que se encuentra desubicado.
Tipología del desapego. 4 Tipos
Superación: cuando se expresa un modelo de vida que se apoya preferentemente sobre referentes occidentales, y que lleva al individuo a vivir fuera de los ámbitos referenciales de los contextos
Recreación: se reconstruye una identidad en donde la tradición heredada es reivindicada (si bien tal reivindicación se lleva a cabo a través de una implícita adaptación al medio social europeo) y se mantienen vínculos activos con el núcleo familiar y con la comunidad de referencia. En este caso, la movilidad social tiende a emplazarse dentro de este ámbito comunitario.
Rechazo: renegar de aquello que forma parte de una herencia familiar y de todas las referencias que se vinculan a ella … por un lado, por el hecho de que la sociedad europea les ha atribuido una identidad minoritaria y subordinada; por otro, porque estas referencias no han servido para que estos jóvenes pudieran hacer frente con éxito a la exclusión social.
Ruptura: doble distanciamiento, físico y cognitivo, de aquellos espacios y referencias pertenecientes al ámbito familiar y comunitario, así como del contexto social. Este desapego necesita ser argumentado y legitimado puesto que supone romper con aquello que uno ha sido pero, al mismo tiempo, exige construir una nueva identidad respecto a lo que uno quiere ser a partir de ahora …  Esta argumentación tiene un carácter doctrinal, invocando a un islam que se presenta como corrector de las desviaciones transmitidas por herencia familiar y refractario respecto a las influencias perturbadoras del contexto social externo. La ruptura es el resultado de la polarización de un grupo de personas que buscan apartarse de aquellas ideas erróneas, que a su juicio, expresan los otros.
El proceso de ruptura o desvinculación social no puede explicarse como resultado de una más o menos defectuosa gestión de las emociones individuales. Ni tampoco como resultado de compartir el mismo grado de humillación con el resto de poblaciones musulmanas en el contexto internacional. Ellos fueron protagonistas de un doble proceso: en primer lugar, la interiorización de un sentimiento de encontrarse al margen de todo o fuera de lugar, como resultado de su experiencia vital de marginación social (lo que les habría situado en una situación de pérdida de sentido en relación a su encaje social); y en segundo lugar, el desarrollo de una convicción en base a la cual iniciar su proceso de desvinculación respecto a su entorno social precedente (y dar un sentido renovado a sus acciones).
La crisis de los modelos institucionales
La intención de buscar a personas que piensan de la misma manera, con las que poder compartir las mismas convicciones, y reforzar un pensamiento grupal, es lo que se denomina “polarización grupal”. Ésta busca generar un marco cognitivo que oriente a estas personas y las legitime en su acción. Sentir el rechazo hacia sus posicionamientos por parte de su entorno social es la prueba de que se encuentran en el buen camino … Por lo que supone de compromiso, de ruptura y de exposición social, la radicalización sólo puede entenderse dentro de ámbitos grupales limitados y restringidos … Es el mismo patrón clásico seguido por las bandas juveniles, cuya capacidad para generar sólidas pertenencias entre jóvenes con identidades familiares y sociales debilitadas, está en la base de su capacidad de movilización.
La modernidad ha puesto al descubierto la crisis de las instituciones que nos ordenan socialmente. Las instituciones en las que vivimos ya no disponen de la legitimidad para ser mecanismos de socialización que antes sí tenían … Las instituciones han perdido su dimensión mediadora entre individuos, o entre éstos y otras instituciones, ya que esa promesa de libertad y autonomía ha erosionado el principio de igualdad sobre el que se apoyaban.
Es evidente que en estas condiciones, los más vulnerables a la desigualdad serán los primeros en restar su confianza en las instituciones. Y sin confianza, la socialización no es posible … También se produce una crisis en el modelo de socialización que es propuesto por las dos instituciones de referencia para los colectivos musulmanes en Europa, como son la familia y la mezquita … Como instituciones sociales han fracasado en la defensa de un modelo de socialización capaz de adecuarse a un contexto europeo con valores morales no siempre coincidentes, e incluso contrarios … mezquitas representan un modelo institucional todavía por consolidar. Su crisis es, principalmente, de legitimidad, al verse socialmente cuestionadas sobre su funcionalidad (desde el punto de vista de las sociedades europeas) y sobre su eficacia para poder establecer unas referencias sólidamente constituidas (desde el punto de vista de los colectivos musulmanes).
El problema de los jóvenes musulmanes europeos ¿es tener que manejar una doble identidad o es verse atrapados por las profundas contradicciones que afectan a los modelos de socialización en los que han crecido? Y es que ninguno de ellos ha sido capaz de formular alguna propuesta comprensible para hacer compatibles una pertenencia europea y una pertenencia musulmana.
Si las referencias se dispersan, ¿cómo no esperar que surjan individuos desorientados? Más tarde o más temprano ese vacío referencial acaba siendo ocupado por nuevos argumentos e ideas que ayudan a recomponer las identidades desubicadas … Las subculturas urbanas pueden rellenar esta ausencia por su componente distintivo y alternativo. Pero una referencia atemporal, universal y completa como la que expresan las lecturas más literalistas del islam (aquellas que representan el modelo de un islam depurado culturalmente y descontextualizado, que tiene en el salafismo doctrinal su principal exponente en Europa), ofrece una variante mucho más potente porque se proyecta como si se tratara de una institución, que exige una nueva resocialización a aquellos que quieren participar en la misma.
El islam convertido en institución busca su espacio, paradójicamente, en el vacío dejado por las contradicciones de otras instituciones que forman parte del islam ordinario -como la mezquita o la familia- pero que se han vuelto ineficaces en el contexto de las sociedades europeas … Al proponer marcar distancias con respecto a los espacios y prácticas propias de las sociedades europeas, y despreocuparse de la solidez de los vínculos o del encaje ciudadano de tales poblaciones, este islam está sugiriendo un modelo idealizado de autarquía social.
Este nuevo modelo institucional incorpora dos serios problemas: por un lado, no tiene ningún reparo en proponer el aislamiento progresivo de las poblaciones musulmanas en Europa respecto a los contextos sociales en los que viven, queriendo transformar su singularidad en excepcionalidad (y de ahí su énfasis en la reconstrucción de un nuevo orden moral). Y por otro, no es capaz de evitar que se generen discursos y actitudes abiertamente ideológicas y nihilistas, que no se conforman con el ritualismo puritanista, promoviendo una militancia agresiva … Ambos problemas generan un efecto desestabilizador, tanto para las sociedades europeas como para los colectivos musulmanes, y requieren de diferentes respuestas tanto en el plano de la convivencia social como en el de la seguridad
Parece ser necesario que los modelos de socialización elaborados por todas estas instituciones sean mucho más compatibles entre sí, y capaces de generar la suficiente complicidad y confianza para que todos nosotros seamos capaces de construir unas identidades coherentes con respecto a nuestros contextos sociales.