Colpit
encara pels morts a Barcelona, he estat buscant –una vegada més- explicacions
al fet del nihilisme yihadista, a com pot ser que joves al voltant dels 20 anys
llencin la seva vida matant i morin.
He
trobat el article adjunt de Jordi Moreras, professor d’Antropologia de la URV i
editat pel CIDOB al 2015, on intenta trobar claus que expliquin la pregunta
plantejada al títol. Crec que aporta molts elements per a reflexionar i poder sortir
d’explicacions simplistes.
Tot
i que val la pena llegir-ho sencer, transcric les idees més rellevants:
En Europa, se da por sentado que se están configurando unas generaciones
perdidas, surgidas de la fractura del desarraigo migratorio, del pasado de
dominación colonial y de su defectuoso encaje en las sociedades europeas … El
esfuerzo para la integración de estas generaciones sería mucho más intenso que
el llevado a cabo por sus progenitores, que aceptaron estoicamente su marginación
funcional … han llevado a la consolidación de la idea de que la experiencia de
la marginación y del rechazo social es la que explicaría las derivas hacia la
radicalización de estas generaciones, ya fuera incorporándose en subculturas
urbanas marcadas por la violencia, o bien dejándose seducir por otro género de
subcultura, en este caso, configurada por referencias islámicas.
Las teorías que hablan de la radicalización como proceso, entienden que
ésta se genera como resultado de una situación de ruptura o desvinculación
social. Dan por sentado que los jóvenes musulmanes mantienen una continuidad
con respecto a unas referencias, sean culturales o religiosas, que han adquirido
por transmisión familiar. Y he aquí un primer supuesto que cabe revisar. La
conectividad entre generaciones es mucho menos directa y mucho más frágil de lo
que se piensa … Padres y jóvenes no
mantienen el mismo tipo de relación con esta sociedad. De los padres se dice
que padecen el “síndrome del reloj parado”, y que su corazón y su mente siguen
estando en su país de origen. Los jóvenes, en cambio, han acumulado un capital
social en relación con el contexto europeo que resulta mucho más potente que el
capital referencial familiar, que se encuentra desubicado.
Tipología del desapego. 4 Tipos
Superación: cuando se expresa un modelo de vida que se apoya
preferentemente sobre referentes occidentales, y que lleva al individuo a vivir
fuera de los ámbitos referenciales de los contextos
Recreación: se reconstruye una identidad en donde la tradición heredada es
reivindicada (si bien tal reivindicación se lleva a cabo a través de una
implícita adaptación al medio social europeo) y se mantienen vínculos activos
con el núcleo familiar y con la comunidad de referencia. En este caso, la
movilidad social tiende a emplazarse dentro de este ámbito comunitario.
Rechazo: renegar de aquello que forma parte de una herencia familiar y de
todas las referencias que se vinculan a ella … por un lado, por el hecho de que
la sociedad europea les ha atribuido una identidad minoritaria y subordinada;
por otro, porque estas referencias no han servido para que estos jóvenes
pudieran hacer frente con éxito a la exclusión social.
Ruptura: doble distanciamiento, físico y cognitivo, de aquellos espacios y
referencias pertenecientes al ámbito familiar y comunitario, así como del
contexto social. Este desapego necesita ser argumentado y legitimado puesto que
supone romper con aquello que uno ha sido pero, al mismo tiempo, exige
construir una nueva identidad respecto a lo que uno quiere ser a partir de
ahora … Esta argumentación tiene un
carácter doctrinal, invocando a un islam que se presenta como corrector de las
desviaciones transmitidas por herencia familiar y refractario respecto a las
influencias perturbadoras del contexto social externo. La ruptura es el resultado
de la polarización de un grupo de personas que buscan apartarse de aquellas
ideas erróneas, que a su juicio, expresan los otros.
El proceso de ruptura o desvinculación social no puede explicarse como
resultado de una más o menos defectuosa gestión de las emociones individuales.
Ni tampoco como resultado de compartir el mismo grado de humillación con el
resto de poblaciones musulmanas en el contexto internacional. Ellos fueron
protagonistas de un doble proceso: en primer lugar, la interiorización de un
sentimiento de encontrarse al margen de todo o fuera de lugar, como resultado
de su experiencia vital de marginación social (lo que les habría situado en una
situación de pérdida de sentido en relación a su encaje social); y en segundo
lugar, el desarrollo de una convicción en base a la cual iniciar su proceso de
desvinculación respecto a su entorno social precedente (y dar un sentido
renovado a sus acciones).
La crisis de los modelos institucionales
La intención de buscar a personas que piensan de la misma manera, con las
que poder compartir las mismas convicciones, y reforzar un pensamiento grupal,
es lo que se denomina “polarización grupal”. Ésta busca generar un marco
cognitivo que oriente a estas personas y las legitime en su acción. Sentir el
rechazo hacia sus posicionamientos por parte de su entorno social es la prueba
de que se encuentran en el buen camino … Por lo que supone de compromiso, de
ruptura y de exposición social, la radicalización sólo puede entenderse dentro
de ámbitos grupales limitados y restringidos … Es el mismo patrón clásico
seguido por las bandas juveniles, cuya capacidad para generar sólidas
pertenencias entre jóvenes con identidades familiares y sociales debilitadas,
está en la base de su capacidad de movilización.
La modernidad ha puesto al descubierto la crisis de las instituciones que
nos ordenan socialmente. Las instituciones en las que vivimos ya no disponen de
la legitimidad para ser mecanismos de socialización que antes sí tenían … Las
instituciones han perdido su dimensión mediadora entre individuos, o entre
éstos y otras instituciones, ya que esa promesa de libertad y autonomía ha
erosionado el principio de igualdad sobre el que se apoyaban.
Es evidente que en estas condiciones, los más vulnerables a la desigualdad
serán los primeros en restar su confianza en las instituciones. Y sin confianza,
la socialización no es posible … También se produce una crisis en el modelo de
socialización que es propuesto por las dos instituciones de referencia para los
colectivos musulmanes en Europa, como son la familia y la mezquita … Como
instituciones sociales han fracasado en la defensa de un modelo de
socialización capaz de adecuarse a un contexto europeo con valores morales no
siempre coincidentes, e incluso contrarios … mezquitas representan un modelo
institucional todavía por consolidar. Su crisis es, principalmente, de
legitimidad, al verse socialmente cuestionadas sobre su funcionalidad (desde el
punto de vista de las sociedades europeas) y sobre su eficacia para poder
establecer unas referencias sólidamente constituidas (desde el punto de vista
de los colectivos musulmanes).
El problema de los jóvenes musulmanes europeos ¿es tener que manejar una
doble identidad o es verse atrapados por las profundas contradicciones que
afectan a los modelos de socialización en los que han crecido? Y es que ninguno
de ellos ha sido capaz de formular alguna propuesta comprensible para hacer
compatibles una pertenencia europea y una pertenencia musulmana.
Si las referencias se dispersan, ¿cómo no esperar que surjan individuos
desorientados? Más tarde o más temprano ese vacío referencial acaba siendo
ocupado por nuevos argumentos e ideas que ayudan a recomponer las identidades
desubicadas … Las subculturas urbanas pueden rellenar esta ausencia por su
componente distintivo y alternativo. Pero una referencia atemporal, universal y
completa como la que expresan las lecturas más literalistas del islam (aquellas
que representan el modelo de un islam depurado culturalmente y
descontextualizado, que tiene en el salafismo doctrinal su principal exponente
en Europa), ofrece una variante mucho más potente porque se proyecta como si se
tratara de una institución, que exige una nueva resocialización a aquellos que
quieren participar en la misma.
El islam convertido en institución busca su espacio, paradójicamente, en el
vacío dejado por las contradicciones de otras instituciones que forman parte
del islam ordinario -como la mezquita o la familia- pero que se han vuelto
ineficaces en el contexto de las sociedades europeas … Al proponer marcar
distancias con respecto a los espacios y prácticas propias de las sociedades
europeas, y despreocuparse de la solidez de los vínculos o del encaje ciudadano
de tales poblaciones, este islam está sugiriendo un modelo idealizado de
autarquía social.
Este nuevo modelo institucional incorpora dos serios problemas: por un
lado, no tiene ningún reparo en proponer el aislamiento progresivo de las
poblaciones musulmanas en Europa respecto a los contextos sociales en los que
viven, queriendo transformar su singularidad en excepcionalidad (y de ahí su
énfasis en la reconstrucción de un nuevo orden moral). Y por otro, no es capaz
de evitar que se generen discursos y actitudes abiertamente ideológicas y
nihilistas, que no se conforman con el ritualismo puritanista, promoviendo una militancia
agresiva … Ambos problemas generan un efecto desestabilizador, tanto para las
sociedades europeas como para los colectivos musulmanes, y requieren de
diferentes respuestas tanto en el plano de la convivencia social como en el de
la seguridad
Parece ser necesario que los modelos de socialización elaborados por todas
estas instituciones sean mucho más compatibles entre sí, y capaces de generar
la suficiente complicidad y confianza para que todos nosotros seamos capaces de
construir unas identidades coherentes con respecto a nuestros contextos
sociales.
