dilluns, 1 de setembre del 2014

CONTINUEM AMB L’AUSTERITAT?

Anton Costas diu en referència a continuïtat de la política  d’austeritat a Espanya i a Europa el següent:
Con la política europea de austeridad pasa una cosa curiosa. No es posible encontrar ningún dato objetivo que la avale. Pero, aun así, tiene apoyos. Especialmente, el de las élites financieras y de grandes corporaciones multinacionales. A los que les van bien las cosas, les gusta la austeridad, pero para los otros, no para ellos.
La recesión de 2011-2013 fue, por tanto, una crisis autoinfligida por la austeridad. Pero también por la incapacidad del Banco Central Europeo para cumplir con su objetivo legal de mantener la inflación en el 2%.
La causa del malestar es que la austeridad es un falso amigo. Es una idea aparentemente sensata, pero peligrosa por el momento y la forma como se aplica. Con un sector privado nacional sobreendeudado y anémico, y unas exportaciones que sufren un euro fuerte, la austeridad perjudica seriamente la salud de la economía y de la gente. Nos lo dice la evidencia cotidiana, pero también está bien documentado en la investigación académica, la del FMI y de la OCDE.
¿Por qué, entonces, las autoridades europeas se obcecan en perseguir políticas irracionales e insensatas cuando existen otras mejores disponibles? No hay una única razón. Pero en buena parte es por el apoyo de las élites económicas ... a diferencia de lo que ocurrió después de la Segunda Guerra Mundial, las élites actuales no tienen una ética de responsabilidad civil ni un compromiso entre sus propios intereses y los nacionales. Ignoran que la economía de mercado sólo funciona si está arraigada en una sociedad próspera y en un buen gobierno.
¿De dónde pueden venir los impulsos para el cambio? De la presión de la sociedad civil y de las políticas de la UE. Los partidarios de la integración deben recordar que su legitimidad social, su núcleo moral, no está en conceptos como competitividad o eficiencia, sino en su capacidad para ofrecer oportunidades de mejora a los ciudadanos, especialmente a los que más lo necesitan. Las políticas europeas quiebran esa legitimidad porque perjudican a los más débiles. Reconstruirla debería ser la prioridad de la nueva Comisión Europea, que ha de comenzar a funcionar estos días.
Per la seva banda, Paul Krugman parla sobre França, que segons la majoria del corrent econòmic dominant fa anys que és el “malalt d’Europa”:
Hay que comprender dos cosas. La primera, que Europa, en su conjunto, tiene graves problemas. La segunda, que a pesar de ello, en medio de ese desastre generalizado, a Francia le está yendo mucho mejor de lo que podríamos pensar a juzgar por la prensa. Francia no es Grecia; ni siquiera es Italia. Pero se está dejando intimidar como si fuera un caso perdido.
En este momento, a Europa le va peor de lo que le iba en la etapa equivalente de la Gran Depresión. Y puede que haya noticias aún peores en el futuro, ya que Europa tiene todos los síntomas de estar precipitándose hacia una trampa deflacionaria como la de Japón.
¿Cómo encaja Francia en este panorama? Las noticias describen sistemáticamente a la economía francesa como un desastre disfuncional lastrado por unos impuestos elevados y por las normativas del Gobierno. Por eso, cuando se observan las cifras reales, uno se sorprende un poco ya que no cuadran en absoluto con esa historia.
¿Por qué, entonces, tiene Francia tan mala prensa? Cuesta no sospechar que existen razones políticas: Francia tiene un sector público muy grande y un Estado de bienestar generoso, lo cual debería conducir al desastre económico según la ideología del libre mercado. Por eso, lo que cuentan las noticias es que es un desastre, aunque no sea lo que dicen las cifras. Y parece que Hollande, aunque dirija el Partido Socialista francés, se cree estas críticas que tienen una motivación ideológica. Y lo que es peor, ha entrado en un círculo vicioso en el que las políticas de austeridad hacen que el crecimiento se estanque, y este estancamiento del crecimiento se utiliza como prueba de que Francia necesita aún más austeridad. Es una historia muy triste, y no solo para Francia.
Europa necesita desesperadamente que el líder de una economía importante —una que no atraviese una situación horrible— se levante y diga que la austeridad está acabando con las perspectivas económicas europeas. Hollande podía y debería haber sido ese líder, pero no lo es
Dos missatges doncs: L’austeritat imposada per Alemanya, i seguida per Rajoy, no ens traurà de la crisi econòmica a Europa; i França és una economia que es resisteix a canviar cap a un model més lliberal, i per tant fa anys que està sotmesa a la pressió de l’opinió ortodoxa que anuncia un imminent col·lapse que no es produeix.  
 
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