Avui a
EL PAIS un professor de filosofia del dret publica un article molt interesant
sobre lel conflicte Catalunya / Espanya. Les dues frases més rellevants (tot l’article
s’ho val) són:
Antaño, contra ETA, el lema que se escuchaba por doquier era “en
democracia, sin violencia, todo es defendible”, y era difícil no estar de
acuerdo. La división resultante era obvia: demócratas contra violentos. Pero es
que, ahora, frente a un movimiento perfectamente pacífico, algunos parecen
empeñados en demostrar que lo que en realidad se quería decir era que “en
democracia todo es defendible… excepto el independentismo, claro, porque eso es
siempre algo etnicista”. Pretender que la frontera que ahora se ha de dibujar
sea entre demócratas e independentistas no es una buena idea. No solo no ayuda
al encuentro, es que lo dinamita. Y ensancha el abismo que nos separa.
Solo podremos resolver la sempiterna cuestión nacional de España
cuando seamos capaces no solo de aceptar, sino de desear que algunos de los que
consideramos de los nuestros nos puedan abandonar si de veras quieren hacerlo.
Y de alegrarnos por ellos y desearles lo mejor. Solo entonces habremos colocado
la libertad, que es un ideal difícil y no dado que apunta hacia el futuro, por
encima de la nación, que no es más que una losa heredada que fija nuestra
mirada en el pasado y desde la que resulta muy cómodo dictaminar que “etnias”
son siempre las otras, pero jamás la mía. Quizás el día que lo logremos nadie
quiera irse a ningún lado… pero es que eso es precisamente lo que nos tiene que
dar igual para poder lograrlo.
De
fet posa en evidencia dues contradiccions constants en la dialèctica “espanyolista”:
la negació de la qüestió política del independentisme com a part de l’agenda
política de l’estat espanyol i la imputació de totes les característiques
negatives del concepte “nacionalisme” als nacionalismes perifèrics, però no al
nacionalisme espanyol
La segona
invita a pensar la llibertat com a concepte prioritari sobre la unitat de la
nació, proposant que una veritable nació és la que neix de la voluntat lliure
dels seus ciutadans. No ho cita, però lliga amb la idea clàssica de Renan: la nació
és una voluntat permanent dels seus ciutadans.
Josep Lluís Campa
