dimarts, 30 de gener del 2018

MAJESTAD

Majestad, la persona que se extralimita al escribiros esta carta … no la escribe ni por pesadumbre, ni por ambición, ni por deseos de mezclarse en los grandes negocios.
No os asombréis si os habla fuertemente: es que la verdad es libre y fuerte. No estáis acostumbrado en absoluto a oírla. Las gentes acostumbradas a ser halagadas toman fácilmente por pesadumbre, aspereza y exceso, aquello que es sólo la pura verdad


Cada ministro ha sido el dueño en la extensión de su administración … han mostrado bien en público su poder, y realmente lo hemos sufrido demasiado. Han sido duros, altaneros, injustos, violentos, de mala fe. No han conocido otra regla, ni para la administración del interior del estado, ni para las negociaciones extranjeras que amenazar, aplastar, aniquilar todo aquello que se les resistía.
Os han acostumbrado a recibir sin cesar las alabanzas exageradas que van hasta la idolatría, y que habríais debido, para vuestro honor, rechazar con indignación
Lo que nos es verdaderamente necesario, es de observar una exacta justicia. No hace falta pretender que tengáis siempre el derecho de retener siempre ciertos lugares, porque sirven a la seguridad de vuestras fronteras
Aquellos mismos quien no han osado declararlo abiertamente, desean por lo menos con impaciencia vuestra debilitación y vuestra humillación, como el único recurso para la libertad
Colocaros, Majestad, un momento en su lugar, y comprobaréis las consecuencias de haber preferido la ventaja propia a la justicia y la buena fe … el mismo pueblo (es necesario decirlo todo) que os ha querido tanto, que ha tenido tanta confianza en vos, empieza a perder la amistad, la confianza, y también el respeto
Habéis quedado reducido al vergonzoso y deplorable extremo, o de dejar la sedición impune y de aumentarla por esta impunidad, o de hacer destrozar con inhumanidad a los pueblos que ponéis en la desesperación
Como siempre habéis sido feliz, no podéis imaginaros que algún día cesaríais de serlo. Teméis abrir los ojos, teméis que alguien os los abra;  teméis de ser reducidos a rebajar parte de vuestra gloria. Esta gloria, que endurece vuestro corazón, os es más cara que la justicia, que vuestro propio descanso, que la conservación de vuestros pueblos
Vivís como teniendo una venda fatal sobre los ojos; os jactáis de los éxitos diarios que no deciden nada … no os dais cuenta que lucháis sobre un terreno que se hunde bajo vuestros pies, y que caeréis a pesar de vuestras victorias.
Todo el mundo lo ve, y nadie se atreve a hacéroslo ver. Lo veréis quizás demasiado tarde. El verdadero ánimo consiste a no halagarse, y en tomar una decisión firme ante la necesidad. Sólo prestáis oídos de buena gana, Majestad, a aquellos que os halagan con vanas esperanzas. Las gentes que estimáis más sólidas son aquéllas que más teméis y que más evitáis. Os convendría ir delante de la verdad, y pues que sois rey, presionar a las gentes para que os la dijeran sin dulcificarla, y alentar aquello que son demasiado tímidos
¿Qué esperan para hablaros francamente? ¿Que todo esté perdido? ¿Temen desagradaros? No os quieren pues;  pues es preciso estar preparado para enfadar aquellos que se quiere, antes que halagarlos o traicionarlos con su silencio.
Pero hace falta decir la verdad, por fin. ¡Desdicha, desdicha para ellos si no la dicen, y desdicha para vos si no sois dignos de oírla!
Es preciso rechazar los consejos injustos de los políticos lisonjeros.


Els paràgrafs anteriors no són evidentment contemporanis, són part de la carta que Phenelon va enviar l'any 1694 a Louis XIV criticant la seva forma d’actuar com a rei.
Com diuen en les pel·lícules, “Los personajes y hechos retratados son completamente ficticios. Cualquier parecido con personas verdaderas, vivas o muertas, o con hechos reales es pura coincidencia
Per tant s’està extralimitant qui cregui poder trobar similituds amb uns reis actuals, emèrits o en exercici, i suposar que no volen escoltar la realitat, que prefereixen ser afalagats, i que l’únic que volen és continuar sent reis. També els que pensin en governs i ministres que amenacen, s’enriqueixen i volen les avantatges pròpies abans que la justícia

Ah! També és coincidència casual que ho publiqui precisament avui.