dijous, 13 de juliol del 2017

LA DESINTEGRACIÓ DE L’IMPERI ESPANYOL

Em sembla molt il·lustratiu llegir el document “La desintegración del imperio español. Un caso de descolonización frustrada (1797- 1837)" de Josep M. Delgado Ribas que figura adjunt. Tot i que convé sempre la lectura integra, faig un extracte –inevitablement esbiaixat- dels paràgrafs més rellevants al meu parer, amb acotacions i opinions de la meva responsabilitat
El descolonizar un imperio implica uno de tres procesos posibles: un camino gradual controlado por la metrópoli de transferencia progresiva de la soberanía, que concluye cuando el país colonizado alcanza la independencia; una derrota imperial ante los libertadores o ante la presión internacional, que obliga a abandonar el control del territorio administrado; o la sustitución de un colonialismo formal por otro informal, ejercido por la misma potencia o por otra distinta. En el caso español, las decisiones tomadas por los gobiernos liberales y absolutistas que se sucedieron entre 1808 y 1833 tuvieron por resultado una ruptura que se ajusta a la segunda de estas posibles pautas de descolonización. O sigui que Espanya va optar per l’opció més resistent i menys intel·ligent
 Desde el punto de vista de los pueblos que accedían por primera vez al ejercicio de su soberanía, la independencia no representó necesariamente una mejora en sus condiciones materiales de vida, ni la construcción de un marco social y político más estable que el garantizado hasta entonces por los colonizadores. Avís pels venedors de móns idíl·lics: assolir la independència no va significar millora a curt termini per les societats dels nous estat; no va significar una panacea, un remei per a tots els mals.
 Mientras que los países europeos que protagonizaron la segunda descolonización ... fueron ya conscientes durante el período de entreguerras (1918-1939) de que había que anticiparse a los crecientes movimientos nacionalistas que se registraban en sus dominios y diseñar un proceso dirigido desde arriba que proporcionara alternativas pactadas para facilitar el acceso a la soberanía política sin consumar una ruptura total con los pueblos colonizados, España no realizó nunca este ejercicio de realismo político ... Fernando VII no aceptó ninguna de las estrategias de aproximación a los insurgentes propuestas por los gobiernos europeos, y se empeñó en recuperar por la fuerza el statu quo anterior a 1808. Las consecuencias de esta actitud a largo plazo serían funestas. El monarca absolutista va optar per la força, per l’exercici del seu poder sobre els seus súbdits.
Los liberales españoles eran no menos imperialistas que los absolutistas y que fue muy poco lo que hicieron para responder a las necesidades de América ... La distancia entre las declaraciones programáticas de carácter liberal y la oferta real hecha a los americanos también fue evidente en la cuestión de la libertad de comercio. Absolutistes i lliberals parlaven de forma diferent però coincidien en el fons en el seu projecte imperial. Era ja una mostra de la frase posterior de Josep Pla: el mes semblant a un espanyol de dretes es un espanyol d'esquerres. O un avançament al segle XIX del concepte de “razón de Estado
Francisco Antonio Zea, después de proclamar su amor a España y analizar los peligros que tanto para la metrópoli como para América se derivaban de la continuación del enfrentamiento entre ambas partes, sostenía que la única solución de compromiso posible pasaba por la creación de una confederación que hiciera compatibles los objetivos aparentemente opuestos que enfrentaban a las dos partes: el reconocimiento de la soberanía de las regiones disidentes de América y el mantenimiento de unos lazos políticos y económicos preferenciales entre España y sus colonias ... Zea descartaba totalmente la posibilidad de que la reconciliación pudiera llegar a través de la integración de las "provincias" americanas en el marco constitucional español: "Si deliran los que piensan que las provincias disidentes pueden volver a unirse a la Metrópoli por la fuerza de las armas, no deliran menos los que se prometen este resultado de la constitución de las Cortes, de esta misma constitución que fue la primera causa de la insurrección". Davant del conflicte, proposta des de Colòmbia d’una solució pactada, confederal, amb reconeixement de sobiranies davant de la inadequació del vigent marc constitucional espanyol, sent la pròpia constitució la causa del problema insurreccional. La música de fa dos segles torna a sonar en l’actualitat
La respuesta de la Secretaría de Estado, mostraría la continuidad de la política liberal respecto de América ... ningún acuerdo era posible al margen del sistema constitucional español … Solo eran admisibles propuestas que "tengan por base el reconocimiento de la Constitución de la monarquía y del gobierno de SM". Només falta afegir l’imperi de la llei i que la sobirania recau en la totalitat del poble espanyol per sentir-nos traslladats al moment actual.
La falta de generosidad del proyecto liberal español para América fue la exclusión de los mulatos de la nacionalidad y la ciudadanía españolas, para garantizar que los 16 millones de habitantes de las provincias americanas tuvieran una representación minoritaria en las Cortes frente a la mayoritaria de las provincias peninsulares, que contaban con menos de 11 millones de habitantes … las Cortes continuarán rechazando cualquier acuerdo con los insurgentes americanos al margen del sistema constitucional español . Bravo!, per poder defensar la sobirania del poble, s’exclou als mulats per així garantir que els que poden votar a sudàmerica siguin menys que els de la península. Amb la qual cosa es garanteix una majoria “unionista” (diríem ara) a les Cortes i s’impedeix de facto la possibilitat de guanyar un possible referèndum d’independència (que tampoc es pensava fer)
Los últimos gabinetes de Fernando VII porfiaron en defender la unidad del imperio como "un derecho, un deber, un honor y un interés" ... Hasta su muerte, Fernando VI1 siguió pensando que la fuerza constituía la única manera honrosa de recuperar aunque fuera una parte del perdido imperio continental. Mirem les paraules emprades: “dret, honor, deure, interès, força”.  Ja aleshores només poder fort, imposició, conquesta; cap enfoc realístic, ni de soft power basat en captivar o en la confluència d’interessos comuns
El recurso a la fuerza se convirtió en el único instrumento de pacificación. Durante unos años, los éxitos militares parecieron dar la razón al monarca, porque la insurgencia refluyó en casi todos los frentes. Solucions imposades i no acordades, les de força en particular, poden donar fruits aparents a curt termini, però no resolen el problema de fons
No ya Fernando VII, las mismas Cortes españolas procedieron con ceguedad notoria al dar a los comisionados que enviaron a América instrucciones en el sentido de que se negaran a tratar sobre la base del reconocimiento de la independencia. Ja el problema de fons era el mateix: el reconeixement. Es digui del poble, de la nació, de la república o de la sobirania. La dependència no es negocia.
Al desembre de 1836 “había llegado el momento de hacer tabla rasa del pasado y proceder a la apertura de negociaciones con los gobiernos hispanoamericanos, sobre la base del reconocimiento de su independencia y la renuncia a cualquier derecho de soberanía. El dictamen de la comisión sería aprobado en el pleno por unanimidad, el 3 de diciembre del 1836. Las intervenciones de los diputados en la cámara parecían compartir un mismo sentimiento. Pese a la tenaz oposición de España, mantenida por espacio de más de tres decenios, las naciones hispanoamericanas habían logrado culminar su proceso de separación de la madre patria. Si la antigua metrópoli se obstinaba en ignorar esta realidad, la única perjudicada sería ella, su economía y su comercio”. Ras i curt “the broccoli was over” i Espanya va perdre la majoria del seu imperi.
Val a dir que en el document és també notòria la importància que van tenir els aspectes conjunturals internacionals, des de les invasions napoleòniques, els posicionaments del Estats Units, les revolucions europees de 1830. Les circumstàncies i factors aliens  poden afavorir o impedir accions polítiques.

Acabo amb la cita inicial que figura en el document del Dr. Delgado:Aprendan los hombres de Gobierno; reparen que la historia no es un puro entretenimiento, y que si bien los hechos no se repiten de un modo absoluto y perfecto, suelen aproximarse bastante
JLC