dijous, 28 de setembre del 2017

CARTA ABIERTA A LA IZQUIERDA ESPAÑOLA

Adjunto complert un article fet per Carles Ferreira, professor de Ciència Política en la Universitat de Girona. En la meva opinió resumeix be el “com hem arribat fins aquí”

Compañeros y compañeras de la izquierda española,
comparto con vosotros todo o casi todo: la confianza en que una sociedad mejor es posible, la justicia social como brújula de todo proyecto político, la convicción de que la libertad de cada uno solo es compatible con la igualdad y la libertad de todos. Estos valores universales, que dibujan el hilo rojo de la Historia -y de historias de compromisos y luchas, de razones y dignidades- no entienden, por definición, de límites territoriales o de jaulas nacionales que pongan coto a su voluntad internacional(ista).
Es más, creo -como vosotros- que el nacionalismo es una ideología absurda. Nosotros, los catalanes, nos llamamos así por un accidente cuasi geográfico que alguna vez fue politizado. Somos, como todas las naciones, una contingencia histórica. Si el fluir de los siglos nos hubiese llevado por otros cauces, ahora seríamos quizá árabes, o franceses -hipótesis las dos nada desatinadas si echamos la vista atrás-. Lo mismo, por supuesto, para España, la unidad de la cual se forjó mediante guerras, matrimonios aristocráticos y pactos oligárquicos. Si la combinación de aliados y enemigos hubiese sido otra, la España de hoy sería, también, radicalmente diferente. ¡Quizá -nunca lo sabremos- España no existiría!.
Los no-nacionalistas como nosotros, pues, entendemos que las naciones modernas no se basan en etnoculturalismos sacralizados, sino en voluntades agregadas de convivencia que se renuevan de tanto en cuando. Aquí, Antoni Puigverd se refirió a esta idea de forma magistral: “Cataluña como ágora y no como templo“. Genuinamente, el célebre pensador Ernest Renan lo teorizó a partir de la expresión “plebiscito cotidiano“. Bajo estas ideas, los catalanes de inspiración socialista o socialdemócrata creemos en una Cataluña plural que, a su vez, quería engarzarse en un proyecto compartido con el resto de españoles, y de hecho fuimos los que intentamos romper con la hegemonía nacionalista en Cataluña.
Los socialistas creíamos que Cataluña era una sociedad mayormente progresista, pero que la instrumentalización de la identidad catalana por parte de Convergencia y del nacionalismo conservador dificultaba la llegada de las izquierdas al gobierno de la Generalitat. Entonces llegó Pasqual Maragall con una propuesta de nuevo Estatuto -una propuesta, por cierto, a la que había renunciado Jordi Pujol a cambio del apoyo del Partido Popular a su investidura-. Se creía que el eterno victimismo del nacionalismo conservador, excusa para no ejercer las competencias propias de forma socialmente avanzada, podía acabarse si Cataluña conseguía un nivel de autogobierno indiscutible, libre de las injerencias arbitrarias y centralizantes del gobierno español.
En el memorable discurso de investidura que pronunció Maragall en 2003, el exalcalde olímpico expuso que no quería “presidir el gobierno de la protesta, sino el de la propuesta“, y que de hecho esta actitud inquietaba mucho más al entonces presidente Aznar que no las previsibles lamentaciones pujolistas, que cesaban cuando otro peix terminaba dentro del cove. El Estatut era una propuesta para Cataluña pero también para España. No se daban las condiciones políticas para cambiar la Constitución en un sentido federal, pero en la práctica podían conseguirse estos objetivos mediante la renovación del Estatuto, que a su vez era Ley Orgánica del Estado.

Releer hoy aquel discurso de Maragall es obligado. El expresident, lúcidamente, avisó que “en caso de dilación indebida en su tramitación [del Estatut], en caso de no-tomada en consideración, en caso de impugnación o inadecuación substantiva del resultado final en la propuesta aprobada en Cataluña […], la ciudadanía catalana será llamada [nuevamente] a pronunciarse […] mediante el procedimiento de consulta general que se estime más adecuado“. Cuando el Tribunal Constitucional rompió unilateralmente el pacto constitucional en Cataluña y laminó el Estatuto que había sido aprobado previamente por los catalanes en referéndum, Maragall ya estaba muy lejos de la primera línea política. Pero hoy sus palabras suenan proféticas: la ciudadanía de Cataluña tiene derecho a volver a pronunciarse sobre su relación con el Estado.
Esto fue en 2010. Han pasado ya siete años -casi ocho- en los cuales nos rige en Cataluña un Estatuto que no hemos votado, sufriendo la abierta hostilidad del Partido Popular y un silencio inaceptable por parte del Partido Socialista. La sentencia contra el Estatuto cerró cualquier posibilidad de avanzar hacia el federalismo en el actual marco constitucional, y la respuesta política de la izquierda española fue redondear y homogeneizar un Estado de las autonomías -más café para todos- que ya había quedado obsoleto en Cataluña. Fue entonces cuando muchos catalanes de izquierdas y profundamente no-nacionalistas empezamos a simpatizar con el soberanismo.
Entendimos también que esto no era tan sólo una cuestión puramente nacional, sino que la primera oleada a favor del derecho a decidir se mezcló con la experiencia del 15M y con la indignación social en medio de los peores años de la crisis. La combinación de estos elementos dejaron en cueros al régimen del ’78 y comprendimos, entonces, que las instituciones de las cuales nos dotamos durante la transición ya no eran útiles para encarar los principales retos de nuestra sociedad. La apertura de un proceso constituyente que pasara necesariamente por el reconocimiento de la autodeterminación de las nacionalidades y por una profunda renovación de las estructuras sociales, políticas y económicas del Estado era el único modo de reenganchar a una mayoría ciudadana en Cataluña.
En este sentido, desde 2012 el Congreso de los Diputados ha rechazado casi 20 veces un referéndum pactado. Se hizo un proceso participativo en 2014 donde fueron a votar 2,3 millones de personas, y desde hace seis años salen a la calle más de un millón de gentes cada 11 de septiembre en Cataluña. Jurídicamente el pacto constitucional saltó por los aires con la sentencia del Estatuto, y políticamente no ha habido ningún interés por rehacerlo, o en su defecto, por ratificar el consentimiento de los catalanes y catalanas ante la situación actual mediante una consulta. El consentimiento es la base de la legitimidad, y por su ausencia la legalidad española en Cataluña se encuentra hoy en una situación tan precaria.
¿Dónde está, pues, la legitimidad? En el 80% de catalanes y catalanas que quieren decidir el futuro de su país en referéndum -esta cifra sube ya al 82% según El País, poco sospechoso de soberanista- y en el 60% que está de acuerdo en iniciar un “proceso constituyente catalán propio y no subordinado” -cito resultados electorales y la declaración política de Catalunya Sí Que Es Pot, a la que hay que sumar el independentismo explícito de Junts pel Sí y la CUP-. La convocatoria del 1 de octubre es la única herramienta política que se ha puesto sobre la mesa para solucionar el embrollo, y se ha avanzado por la vía del unilateralismo a causa de la incomparecencia de la otra parte. Con todas sus insuficiencias y contradicciones.
Creo, honestamente, que lo que deseáis para España ha empezado en Cataluña. El candado del régimen del 78 se puede romper aquí, con la apertura de un proceso constituyente de base ciudadana. Esto lo queríamos hacer conjuntamente con el resto de España -y como nuestros valores no tienen fronteras, también lo queríamos y queremos hacer para construir otra Europa-, pero resulta que la ventana de oportunidad política se ha abierto aquí. La maldita polarización, además, nos lleva a escoger entre la República catalana y un Reino de España que nos envía jueces, fiscales, guardias civiles y discursos que nos retrotraen al blanco y negro.
No nos hagáis esperar décadas hasta que ganéis las elecciones por mayoría absoluta, ni nos señaléis repetidamente la contradicción -real, por otra parte- de que haremos todo esto de la mano de la derecha catalana, cuando para cambiar la Constitución hacen falta 2/3 de ambas cámaras, y para hacer eso se hará siempre imprescindible la concurrencia del Partido Popular. Además, compañeros, no todo es conseguir el poder electo. Estos días hemos podido comprobar una vez más la existencia de una oligarquía -o casta- pegada a las instituciones del Estado, cuya cultura política no terminó de hacer la transición.
Durante décadas, y como mínimo en los últimos 150 años en que las izquierdas españolas y catalanas se han dado la mano para la transformación del Estado, las preguntas se las ha hecho la periferia, y así también ha ocurrido con todas las respuestas. El foralismo, el regionalismo, el federalismo y muchos otros movimientos surgen lejos de Castilla. “Envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora“, cantaba Machado. Sepharad no ha querido cruzar los puentes del diálogo y, parafraseando a Maragall --el poeta--, no ha querido escoltar. Quizá España necesite una buena sacudida para empezar a hacerse preguntas. Y nosotros, luego, estaremos dispuestos --libremente y de igual a igual-- a ayudaros humildemente con todas nuestras respuestas.
Fraternalmente, un no-nacionalista catalán y de izquierdas que va a votar “sí”

dimarts, 26 de setembre del 2017

ANÀLISI DAFO DE LA SITUACIÓ

Els esdeveniments ens desborden. La situació és molt complexa i ningú sap el que pot passar. No només d’avui fins el diumenge, sinó també desprès de l’1-O. El xoc de trens ja s’ha produït. L’Estat està mostrant tota la seva força, i l’autonomia de Catalunya està suspesa per la via dels fets, sense aplicar els camins constitucionals.
En el mon laboral, davant de dubtes estratègiques i situacions complexes, es fa servir l’anàlisi DAFO, que intenta mostrar les Debilitats, Amenaces, Fortaleses i Oportunitats d’un projecte o d’una situació.


He intentat aïllar-me una mica del brogit actual i posar-me en la pell d’un Consultor que fes aquest tipus d’anàlisi a tres grups amb interessos diferents, que en aquest cas serien el PP, els Processistes i els partidaris de la tercera via.  

PP
D El PP no es partit clau a Catalunya. Provoca fins i tot rebuig
Manca de relat il·lusionant pel futur. No hi ha projecte d’Espanya a 25 anys
“Catalunya se ha ído”. Es un fet, al menys en bona part; i la gent jove més.
El vostre espanyolisme es anti-catalanista, no és incloent
A Un conflicte enquistat que pot fer perdre imatge democràtica a Espanya
Pèrdua total de CAT a mig termini si no varia la política de l’Estat
Descomposició de l’Estat resultant posterior (Euskadi com a mínim)
F  Domini i control sobre el relat espanyolista, al que l’esquerra no sap donar alternativa
És un Estat dels més consolidats, avançats i rics del mon.
Membre fort de la UE. Té la solidaritat dels altres estats membres (fins el dia D+1)
Disposa del dret a l’ús de la força –legitima- dins del seu territori
O  Guanyar per 10 a 0. Forçar la interpretació mes autoritària i centralista de la Constitució
Acabar amb el catalanisme per una generació (més en enllà no cal pensar)
 Acció proposada:
Escollir entre guanyar aquesta batalla actual contra el Procés a Catalunya i perdre Catalunya a mig termini, o be variar el seu enfoc espanyolista fent-lo més inclusiu per no perdre Catalunya, amb el risc d’un trencament del Partit.  

Processistes
D No disposa de una majoria social (en vots) suficient per la independència
Urgència. Creure’s el “ho tenim a tocar” quan no és així
No tenir cap influència en els “entresijos” de l’Estat, ni en els organismes supranacionals
A Sortir de la UE és una probabilitat, al menys temporal.
Patir una derrota política que costés una generació recomposar
Un canvi fiable en l’Estat espanyol cap a una concepció plurinacional d’Espanya
F  Moviment profund, transversal, constant, pacífic, democràtic
Les generacions més joves són més independentistes. El temps juga a favor.
Un relat de futur junt amb gran lema: “volem votar”
O Mentre el PP sigui el mandatari a Espanya, el sentiment catalanista serà actiu i reactiu
Aconseguir recolzament –dins d’Espanya i internacional- per fer un referèndum formal
 Acció proposada:
Escollir entre guanyar una batalla declarant la independència després de l’1-O i perdre la guerra del reconeixement internacional i la seva posada en pràctica, o aprofitar tot el fet fins ara per seguir defensant el “volem votar” i aconseguir un referèndum a l’escocesa amb recolzament internacional.

3ª Via
D Manca de relat creïble i confiable per les altres dues parts.
No s’ha preparat als espanyols per “pagar” res a canvi d’una nova integració de Catalunya (concepte extret de Lluis Orriols)
Molts catalans es pensen que “això estar a tocar” i no volen tornar a pantalles anteriors
Manca de partits amb dues ànimes (a Catalunya i a Espanya)
Prometre una reforma constitucional és a massa llarg termini i sense garanties sobre com acabarà sen.
A L’espanyolisme anticatalanista està present en les pròpies forces
Ser acusats de connivència amb els nacionalistes disgregadors
No aconseguir vendre l’eix social per sobre l’eix nacional
F Sortida menys conflictiva, en termes polítics, socials i de “rational choice”
Capacitat d’atracció sobre les capes socials amb aversió al risc.
O La Constitució Espanyola permet que –només canviant el sentit de les interpretacions- es pugui oferir un paquet de mesures de millora a curt termini en l’encaix de Catalunya. Incloent-hi un referèndum “legal y pactado”
Son l’espai col·laboratiu on –en el dilema del presoner- tots els actors obtenen guanys parcials al mateix temps que cap obté el seu guany màxim possible
 Acció proposada:
Escollir entre presentar un projecte concret de canvi basat en reformes legals a curt termini que signifiquin una millora del reconeixement de Catalunya dins d’Espanya, incloent finançament, llengua, inversions, aeroports, etc., o deixar-ho estar d’una vegada i sumar-se cadascú individualment a un dels altres  projectes.

En resum, els dos actors extrems estan davant del mateix dilema: perdre alguna cosa avui, però poder guanyar més d’aquí un temps; o guanyar en el moment immediat, per possiblement no assolir els seus objectius finals a llarg termini.
Els “terceristes” haurien d’actuar molt ràpid amb propostes creïbles i comprovables a curt termini, o resignar-se a no ser res.

Clar que tot això no deixa de ser teoria. O el que és pitjor Consultoria.

dilluns, 18 de setembre del 2017

RESPETO

Adjunto l'article d'avui a La Vanguardia d'Antoni Puigverd. Com deia el filòsof: "No hace falta decir nada mas"; o potser sí: PÁSALO!!!
Només aclarir que agafo la versió en castellà per que ningú pugui dir que no l'enten:

Sostiene el fiscal general que miles de catalanes están abducidos. Rodríguez de la Borbolla, expresidente andaluz, titula: “La Catalunya epiléptica” (que se escude en el maestro Gaziel hace más hiriente si cabe el adjetivo). José Borrell es más benévolo: los catalanes son víctimas “de una lluvia fina de mentiras y desinformación”. Paráfrasis con significado preciso: los catalanes no saben discernir la verdad. Hace muchos años que escuchamos afirmaciones de este calibre: no en los bares de noctámbulos o en alguna alcantarilla de Twitter, sino en diarios de la máxima credibilidad. En estos medios, las críticas más o menos razonables al catalanismo, habituales desde hace tres lustros, se combinan, sin solución de continuidad, con demo­nizaciones genéricas. Mil veces se ha dicho: Catalunya es un país enfermo, victimista, insolidario, adoctrinado, egoísta, ensimismado, etcétera.
La semana pasada un escritor de cuyo nombre prefiero no acordarme*, un hombre que ha sido tratado en la Girona cultural con solícito respeto y afecto, dedicó una vez más su columna en el diario de mayor tirada a vincular el nazismo con lo que acontece “en la región”. No contento con ello, condenó genéricamente a los gerundenses, ya que “aquella provincia es un clon de Guipúzcoa y comparte con ella lo montaraz, la víscera y el arcaísmo. Es gente de religión y trabuco”.
Este tipo de generalizaciones serían condenadas si se aplicaran a cualquier otro colectivo: los gays, las mujeres, los musulmanes. La civilización occidental considera xenófoba la caracterización negativa de un colectivo, pero en España, al parecer, la civilización encoge cuando se habla de los catalanes. Ha llegado el momento de calificar como culpable el silencio de muchos intelectuales ante estas actitudes despectivas que ya Quevedo degustó. El vicio no es tan remoto como el antisemitismo, pero cumple la misma función: denigrar a una minoría interna para cohesionar a la mayoría; convertir a la minoría en el chivo expiatorio.
La constancia en el insulto genérico y el desprecio de los catalanes debería servir para entender por qué está pasando lo que pasa. Son muchas las razones que explican el delicadísimo momento actual. Pero la primera de todas es la falta de respeto.
Ciertamente, también se producen excesos verbales en Catalunya. El verbo excitado, despectivo o hispanofóbico no es por desgracia infrecuente en determinados digitales o en TV3; y por supuesto en algunas fosas sépticas de Twitter. La estrella de esta corriente es Rufián, que, sin embargo, ha sido tan criticado en los periódicos de Barcelona como en los de Madrid. El lenguaje ofensivo siempre es condenado en los principales diarios catalanes. Por supuesto, cuando en Catalunya se dice alguna barbaridad, en toda España una legión de articulistas pone el grito en el cielo. Es inevitable, pues (a riesgo de confirmar lo del trabuco y la religión) pensar en aquella metáfora evangélica: “¿Cómo puedes decirle: ‘Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo’, no mirando tú la viga que está en el ojo tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano” (Lucas 6, 42).
Aunque se ha repetido mil veces, en Catalunya no hay unanimismo. Lo vemos claramente hoy. Al contrario. Mientras yo y tantos otros articulistas poníamos en cuestión, hace treinta años, el nacionalismo de Herder forjado por Pujol, hemos esperado en vano una corriente autocrítica con el españolismo de Aznar (que sintetizó a José Antonio con el liberalismo). La estoy esperando todavía. Todavía espero que los líderes españoles del periodismo y la política osen cuestionar el mito más falso. El mito inicial: el de los 500 años de nación (“la más antigua de Europa”). Rajoy apela a ella constantemente. En el reciente debate del Parlament lo utilizó el portavoz del PP; y Miquel Iceta le secundó. ¡Por favor! ¡Eso sí es producto del adoctrinamiento! Siempre se olvida que muchos de los que ahora mandan en España se educaron en la Formación del Espíritu Nacional (FEN).
Son 500 años de Estado, cosa muy distinta. Un Estado con territorios di­versos que fueron reducidos a las “leyes de Castilla” después de 1714. Tampoco es verdad, como dice el romanticismo catalán, que hasta 1714 los catalanes estuviéramos al margen de España. Para lo bueno y lo malo, la re­lación es muy antigua.
Los estudios demoscópicos demuestran que, ni en este gravísimo momento, la mayoría de los catalanes desea romperla. Pero tampoco quiere someterse a la versión posmoderna del decreto de nueva planta que jacobinos, liberales, conservadores y ultraderechistas se empeñan en imponer, desde que los intelectuales del aznarismo instrumentalizaron al filósofo Habermas y su patriotismo constitucional. Mientras el dilema sea sumisión o ruptura, el pleito persistirá (por más que la fuerza legalista imponga). El pleito sólo encontrará pausa y respiro el día en que las élites españolas del periodismo y la política consulten en el diccionario el significado de la palabra respeto.
ANTONI PUIGVERD

* Es refereix a Félix de Azua. El seu article és un exemple paradigmàtic del que denúncia Puigverd


dimecres, 13 de setembre del 2017

ASSISTENCIA A LA DIADA 2017

D’acord amb la pròpia experiència sobre una part del terreny i de l’anàlisi de fotografies i vídeos publicats als mitjans de comunicació, he estimat el nombre aproximat d’assistents a la Diada d’enguany:


 He aplicat el mateix mètode que faig servir des del 2012, i el resum de l’estimació dels participants a les diferents concentracions que s’han fet a Catalunya és el següent:


Hem de tenir en compte que es tracta d’estimacions, això sí amb l’avantatge d’estar fetes sempre sota un mateix criteri, la qual cosa permet una certa comparació entre elles.
Veient la seqüencia, podem observar el següent:  
Hi ha una continuïtat en la capacitat de mobilització. Més de mig milió cada any durant 6 anys crec que no te antecedents.
Disminució del nombre d’assistents des del màxim assolit el 2014. Es correlaciona amb l’objectiu fixat pels organitzadors. Nomes cal veure que la V del 2014 tenia més del doble de superfície a omplir que la creu el 2017. Sempre han omplert l’espai proposat, amb petites variacions de densitat
La concentració de 2017 ha sigut una mica superior a la primera de 2012, que en el seu moment es va considerar històrica, va alterar la política catalana (no l’espanyola que seguir en el quietisme i el negacionisme) i va portar a La Vanguardia al següent titular:


En quan a altres estimacions que s’han publicat, només dir que si es van concentrar 1 milió de persones, donada la superfície de l’àrea de la concentració, hi havien 6,5 persones per metre quadrat. Poseu-vos en un ascensor normal -que fa un mestre quadrat- i proveu a entrar 6 persones i un nen.
Per últim un comentari als que diuen que encara que hi haguessin un milió de favorables al carrer, hi havia mes de 6 milions d’oposats que no van sortir. Quan ETA va matar a Miguel Angel Blanco, es van comptabilitzar 3,5 milions de persones en les manifestacions de protesta que es van fer arreu d’Espanya. A ningú se li va acudir ni insinuar que els 40 milions d’espanyols que no es van manifestar estaven a favor del seu assassinat.
La majoria silenciosa (per a mi un concepte franquista) tothom se la vol apropiar. La única manera de saber el que pensa és fer-la votar.
JLC

dilluns, 11 de setembre del 2017

PREVISIÓ DE POSSIBLES MANIFESTANTS A L’11-S

Com sempre torno a aportar les dades de possible participació en la manifestació d’aquesta tarda, amb la única finalitat de tenir un marc de referència davant les diferents dades d’assistents que variaran en funció de qui la doni
També com sempre faig servir l’espai previst per la concentració, en aquest cas el Passeig de Gràcia, Aragó i Plaça Catalunya; amb Google Earth calculo la longitud i amplada dels carres, el que em dona la superfície sobre la que puc aplicar una densitat d’assistents.
El quadre resum és el següent:


Per tant, tret d’un desbordament massiu de l’espai previst, el nombre de manifestants més probable es mouria entre el mig milió i les 600.000 persones. Veurem com va i les fotos i vídeos consultables per a calcular la dada definitiva.
Aquest nombre d’assistents, que pot semblar petit acostumat a la inflació numérica a la que ens tenen acostumats, seria similar al calculat per la manifestació del 11-S de 2012, que es va considerar en el seu moment com una enorme manifestació, amb la que de fet va començar el terrabastall polític que encara vivim.

JLC

diumenge, 10 de setembre del 2017

EL DISCURS D’EN COSCUBIELA

De la sessió del Parlament del passat dia 7, s’ha fet viral un vídeo on es mostra a Joan Coscubiela -Coscu en endavant- dient una frase sobre quin tipus de país no vol pel seu fill, i com tots els grups de l’oposició (C,s, PSC i PP) s’aixequen aplaudint-lo entusiàsticament. Es va tractar d’un moment paradoxal, semblant a quan el 15 de desembre del 1982, un discurs en el Congreso del Ministre de l’Interior, José Barrionuevo, va ser ovacionat només pels diputats d’Alianza Popular.

Com que es tracta d’un vídeo editat, que no mostra la totalitat del discurs fet pel diputat, he anat al Diari de Sessions i he extret la seva intervenció completa (referència indicada al final).
En la meva opinió es tracta d’un discurs molt emotiu –fet amb les tripes dirien alguns-, confús a vegades, molt crític amb el procediment emprat per aprovar les lleis del referèndum i la desconnexió, i que en el fons vol defensar la legalitat i la legitimitat democràtica del conjunt de les institucions actuals d’autogovern a Catalunya: Govern, Parlament, Consell de Garanties. Interpreto que considera que una majoria simple d’un diputat, està impedint el dret dels altres partits a esmenar i discutir les citades propostes de Llei. Defensa aferrissadament la importància de complir les regles procedimentals democràtiques per a poder dur a terme un objectiu tan important com la independència de Catalunya. Defensa que el fi no justifica els mitjans, sinó que els mitjans condicionen els fins.
Per tant, coincideixo en bona part amb el que diu, doncs és semblant al que he vingut dient en diferents article en aquest blog:
Una societat lliure es construeix en llibertat, una societat democràtica es construeix amb mètodes democràtics que inclouen la llibertat d’expressió i el reconeixement de les minories, una societat justa necessita de justícia ara i en tot moment, una societat igualitària es fa treballant contra la desigualtat. El camí cap a una Catalunya millor no permet etapes transitòries amb carències democràtiques” (15/6/17)
No es pot reclamar la independència d’un país amb menys de la mitat de persones favorables a la mateixa ... no és gaire democràtic aplicar majories simples, d’un sol diputat, per a plantejar canvis que legalment necessitarien de majories qualificades de dos terços ... la revolució del somriures no tirarà endavant amb lleis i procediments no transparents i que no siguin impecables des del punt de vista democràtic” (1-9-17)
Discrepo profundament en canvi de la seva acceptació dels aplaudiments per part de l’oposició conservadora del règim del 78: “avui  no  tinc  cap  problema  en  que m’aplaudeixin determinades persones amb les que tinc una gran discrepància ideològica i que  voten  amb  vostès constantment les polítiques fiscals d’aquest país”. Discrepo per que un dels partits que l’aplaudien està en l’origen i desenvolupament del problema del trencament entre Espanya i Catalunya, un altre no ha tingut mai el coratge de defensar seriosament -des d’un enfoc d’esquerres- la plurinacionalitat de l’Estat, i l’altre és un partit anticatalanista en el seu origen i en la seva acció política.
No estic d’acord quan per justificar aquesta acceptació dels aplaudiments fa una comparació dels temps actuals amb els de la lluita contra la dictadura: “els que vam lluitar durant la dictadura ho fèiem amb gent d’ideologies radicalment diferents en defensa de la democràcia”. Sembla oblidar que el que representa ara el PP és el franquisme d’aleshores, i mai van lluitar a favor de la democràcia; mes be encara ara permeten el Valle de los caidos i el Pazo de Meirás
A més el mateix Coscu diu als independentistes una frase que l’hauria també d’aplicar a aquests que l’ovacionen: “és tan difícil que vostès entenguin que en democràcia la majoria no ho pot tot?”. Catalunya és una minoria demogràfica dins d’Espanya, i el simple joc de majories a nivell de les Corts espanyoles l’impedeix assolir ni tan sols el seu reconeixement com a subjecte polític
Crec que davant de l’entusiasme del bloc conservador del 78, la resposta d’en Coscu hagués tingut que ser rebutjar les aclamacions i ser més propera al que va dir Labordeta en el Congrés del Diputats, precisament als Diputats del PP (buscar vídeos del 5-3-2003).
Amb el munt de grans intervencions que ha tingut el Coscu al llarg de la seva història com a Diputat en el Congreso i al Parlament, discursos que han estat ningunejats i ocultats pels mitjans de comunicació, és una injustícia que si ara poses “Coscubiela + intervención” surti només el del passat dia 7.
Seria un epitafi polític molt injust.
JLC

Referència Diari de Sesions: Ple del Parlament / Sessió núm. 42.2 / 7 de setembre de 2017 Pàg.17  

dijous, 7 de setembre del 2017

EL CATALÀ NO ÉS –ENCARA- LLENGUA PRÒPIA PER ALGUNS PARTITS

El passat dia 5 a l’edició catalana de El País es va publicar un interesant article de Rudolf Ortega sobre l’ús del català durant els dies després dels atemptats del dia 21 d’agost. 
Les frases més rellevants són:

La llengua catalana i el seu ús passaven a un pla destacat de l’opinió pública, en convertir-se en l’idioma predominant —però no únic— en l’explicació dels atemptats i l’operatiu policial, i en redundar, aquest fet, en els recels que alguns sectors hispànics mostren de manera endèmica envers la llengua catalana
Espanya tolera amb un cert desgrat la seva diversitat lingüística, és un sí-però-no que admet la diferència mentre aquesta es mantingui en el propi clos territorial, mentre quedi a casa per entendre’ns. Sempre ha estat així, de fet el franquisme no va perseguir la llengua a dins les cases i només hi va penetrar amb la televisió, i al capdavall no deixa de ser el mateix: mentre el català i la resta de llengües peninsulars siguin de consum intern seran ben vistes com a mostres de riquesa cultural, d’unitat en la diversitat que en diuen, i sempre que es pugui se n’aplaudirà la deriva cap a la folklorització. Però tan bon punt la llengua superi el clos es posarà el crit al cel argüint la manca d’una universalitat que tots sabem que tenen altres llengües. Com ara el castellà, per exemple.
En català es feien les primeres intervencions dels màxims responsables polítics i policials, i en català es responien totes les preguntes formulades també en català, al costat de les respostes en castellà i de les traduccions necessàries, tal com a Twitter els missatges es difonien en quatre llengües. Els informatius espanyols, d’aquesta manera, es veien empesos a emetre en directe declaracions en llengua catalana, amb doblatges i interpretacions d’urgència a l’espera que es reproduís la mateix declaració però en castellà. I d’aquesta segregació del castellà a un segon lloc plorava la criatura
L’autèntic xoc de trens es produïa entre les neurones d’alguns, incapaços de comprendre com algú de cognom tan xarnego com Trapero defensés amb barbarismes però sense estridències una cosa tan normal com és parlar una llengua allà on es parla.

Ahir vaig escoltar els últims discursos abans de la votació de la Llei del referèndum en el Parlament de Catalunya. Tant el PP com Ciutadans van fer la totalitat de les seves exposicions en castellà, no van dir ni una paraula en la “llengua pròpia de Catalunya” (Art. 6 de l’Estatut).
Així no es defensa –ni des del seu punt de vista polític- la igualtat de les llengües. Potser per que aquests partits no pensen de veritat que són iguals, sinó que hi han llengües de primera, per a us públic i comú de tots els espanyols, i altres de segona per a us en àmbits privats i regionals. Això quasi 40 anys de l’aprovació de la Constitució.

Nota al marge: el PSC -que pot discrepar legítimament del que està passant- ¿no s’hagués pogut quedar-se assegut als seus escons sense votar? ¿Ha d’abandonar l’hemicicle fent el mateix simbolisme que la dreta espanyolista (PP + C,s)? Això no fa creïble que defensi una tercera via per a resoldre el problema; mes aviat sembla que prioritzi la “raó d’estat (espanyol)”. Això significa l’abandonament del PSC del seu històric catalanisme, del catalanisme que encara que no vulgui la independència no vol ser ni comptat ni confós amb els partidaris del conservadurisme espanyol.
 Article Ortega

divendres, 1 de setembre del 2017

JA NO HI HAN FERITS CRITICS A BCN

En l’atemptat de Barcelona van haver-hi 17 ferits en estat crític. Un d’ells va morir fa uns pocs dies. Avui ja no hi ha cap en estat crític.
Els serveis sanitaris públics han aconseguit salvar al 94%. Bona feina!!
Tenim un dels serveis sanitaris millors del mon. I això que des de fa molts anys, els ultra-lliberals treballen per carregar-se’l
Defensem la sanitat pública!!


POT ALGÚ PARAR AIXÒ?

Avui dia 1 de setembre estem just a un mes del 1-O, data prevista per la celebració del referèndum, o be per l’impediment del mateix. Estem doncs molt a prop de l’anunciat xoc de trens entre el Govern de la Generalitat i el Govern d’Espanya.
Tot i faltar només un mes, no hi ha convocatòria, ni llei per a fer-la, ni debats serens sobre avantatges i inconvenients; només veiem jocs tàctics, operacions fosques, un munt d’amenaces apocalíptiques, manipulacions periodístiques, discursos que cerquen només convèncer als respectius convençuts, jocs “leguleyos” per a explicar l’esperada transició o per impedir la realització del referèndum, tripijocs parlamentaris per fer aprovar lleis sense debat o per poder aplicar suspensions de l’autonomia, uns que aposten per que l’Estat actuï amb la força bruta i altres que en el fons pensen que això els acabaria de legitimar.

Estem avocats al xoc o be pot algú parar això?
Algú pot fer que els independentistes siguin conscients que no es pot reclamar la independència d’un país amb menys de la mitat de persones favorables a la mateixa?, segons els resultats de les ultimes eleccions autonòmiques
Algú pot fer que el Govern espanyol, que te les competències constitucionals per a fer-ho, permeti un referèndum acordat a Catalunya per a poder conèixer l’opinió del conjunt dels catalans?, cosa que volen una gran majoria de catalans.
Algú pot fer veure que no és gaire democràtic aplicar majories simples, d’un sol diputat, per a plantejar canvis que legalment necessitarien de majories qualificades de dos terços? que és el que cal per a poder reformar un Estatut
Algú pot aturar l’ús de l’anticatalanisme com a forma de aconseguir més vots a la resta d’Espanya? La política separadora del PP des de 2004 està trencant lligams entre Catalunya i la resta
Algú pot dir-li a les esquerres espanyoles que han d’acceptar l’existència del nacionalisme català? transversal a la societat; com accepten –sense adonar-se- que elles mateixes són nacionalistes espanyols. Si ho fessin, pot-ser no quedarien atrapades pel discurs patriotero de la dreta i el l PP. Tindrien de recordar que els ciutadans tenen pàtria, l’únic que no te pàtria és el capital.
Algú pot dir a Junts pel Sí que el que han de fer és treballar per ampliar el conjunt de gent disposada a votar per la independència, en comptes d’aplicar la política de hiperventilar als ja convençuts?
Algú pot dir a la dreta espanyolista, que respecti l’existència del català?, llengua pròpia de Catalunya, però minoritària en el seu us social malgrat 40 anys de política d’immersió. La llengua en risc a Catalunya no és el castellà, és el català.
Algú pot dir als federalistes que el concepte federal no és uniformitzador ni compatible amb el centralisme? És unió entre diferents, de forma que en cada àmbit respectiu de competències, cada Unitat federada actua segons el seu criteri propi; asimètric per tant. La igualtat la dona el que qualsevol ciutadà, pel fet de viure en una de les unitats federades, te els mateixos drets que els seus veïns
Algú pot explicar als conservadors espanyols, de dreta i d’esquerra, que la Constitució Espanyola no és un text inamovible, que fins i tot permet lectures interpretatives àmplies que podrien afavorir polítiques d’estat més inclusives?
Algú pot explicar als independentistes que l’únic actiu que tenen és la gent i la democràcia?. Que la revolució del somriures no tirarà endavant amb lleis i procediments no transparents i que no siguin impecables des del punt de vista democràtic 
Algú pot explicar-li al Rei el significat de l’article 56 de la CE? és a dir què vol dir que “arbitra i modera el funcionament regular de les institucions”. Davant de la crisi més forta des del 78, no ha fet res conegut per intentar ajudar a trobar una sortida. I això que es juga la Corona.
Algú recordarà al govern espanyol que en un Estat de dret els partits no manipulen els òrgans rectors del jutges i encara menys la composició del Tribunal Constitucional? No tot lo legal és legítim. La sentencia de l’Estatut va ser feta per un TC manipulat i va trencar el pacte implícit de Catalunya amb la Constitució del 78
Algú farà veure al Govern de la Generalitat que pel fet que una llei estableixi una norma o criteri, l’acció futura no està garantida. Em refereixo a paràgrafs com “El Govern ha d’impulsar un acord amb l’Estat espanyol per establir un règim de col·laboració” que figuren a la Llei de transitorietat però són el que en castellà es diu “brindis al sol”, doncs depenen de la voluntat d’un tercer.
Algú pot fer entendre als espanyolistes que la unitat de la nació espanyola només s’aconseguirà per la via del reconeixement de la seva pluralitat? I no per que ho posi l’article 2 de la CE, que a més no va ser discutit parlamentàriament sinó dictat per poders externs al Parlament (veure post de 23 de Juliol).
Algú pot suggerir als processistes que aconseguiran més partidaris per la via de comprometre’s a fer una nova societat més justa, menys desigual, més pròspera, més participativa, menys corrupte? I això comença ja amb una acció política actual que comenci a mostrar, no només les intencions, sinó la capacitat de fer-ho.
Algú podria en l’àmbit espanyol dissenyar un projecte il·lusionant pels propers 25 anys? Dins de la majoria conservadora que controla i domina l’estat, sembla que l’únic que compte és anar tirant (i explotant i munyint l’estat per part de les mateixes “castes” governants)
Algú hauria d’explicar al Govern català que una independència, en el mon actual de les múltiples interdependències no es fa en un mes. A banda que necessites que te la reconeguin, cal recordar que en el cas d’Escòcia –si hagués guanyat el referèndum- s’obria un procés de negociació de dos anys mínim. I també podem veure el Brexit, que te alguna cosa de neo-independència, on s’estima que el procés durarà potser una dècada.
Algú pot convèncer al govern espanyol que no es tracta de “guanyar per 10-0”? sinó –des del seu punt de vista- d’aconseguir integrar Catalunya en l’Estat sense aniquilar-la. Cosa que no podran, encara que ho venen intentant des de fa molt temps.
Algú podria recordar als independentistes que el repte–en termes muntanyencs- s’assembla més a fer un 8000 que a pujar al Tibidabo? (veure Post de 25 de febrer de 2015). Semblava que els de la CUP ho tenien clar quan en la campanya electoral de 2015 deien que “anaven lents per que anaven lluny

Ha sigut un llistat de moltes divergències entre Catalunya i Espanya. O entre els governs de Catalunya i d’Espanya. O entre els polítics de Catalunya i Espanya. O entre els mitjans de comunicació de Catalunya i Espanya.
Per sort crec que no es dona la mateixa polarització entre els dos pobles. Alguna cosa falsa es detecta en tot això, doncs si de veritat estiguéssim davant de la possibilitat REAL que d’aquí un mes Catalunya pogués declarar-se independent, la tensió social crec que seria molt més evident
Continuo pensant que entre les dues posicions extremes està la solució; en una injuriada i oblidada tercera via, que passaria per canvis i pautes que serien dures tant pels espanyolistes del Una, grande y libre com pels independentistes de pedra picada. Els primers hauran de canviar, els segons de frenar. A l’engròs, caldria: reconeixement de Catalunya com a nació política; competència exclusiva catalana sobre la llengua, educació, cultura, audiovisuals, transports, urbanisme, costes; Senat representatiu dels governs autonòmics amb dret de vet sobre assumptes que els afectin en les seves competències; finançament d’acord amb les competències, en base a impostos recaptats i gestionats per cada administració responsable; pacte de “lleialtat federal” mútua: de la federació amb les unitats federades i a l’inrevés.
Que és difícil? Evidentment que sí, molt difícil. Però no ho és també el trencament?

JLC