Estic llegint “Vida y destino” de Vassili Grossman, en l’edició feta per Círculo
de Lectores l’any 2007. Són més de 1000 pàgines, o sigui que tinc per dies.
Però m’he trobat a la plana 111 amb una clara descripció literària de algunes
característiques del feixisme:
El siglo de Einstein y Plank había resultado ser el siglo
de Hitler. La Gestapo y el renacimiento científico eran hijos de una misma
época. Qué humano era el siglo XIX, el siglo de la física ingenua en
comparación con el siglo XX, el siglo que había matado a su madre. Existía un
parecido terrible entre los principios del fascismo y los principios de la
física contemporánea.
El fascismo ha negado el concepto de individualidad
separada, el concepto de “hombre” y opera con masa enormes. La física
contemporánea habla de probabilidades mayores o menores de fenómenos en este o
aquel conjunto de individuos físicos. ¿Acaso el fascismo en su terrible
mecánica, no se funda en sobre el principio de política cuántica, de probabilidad
política?
El fascismo ha llegado a la idea de aniquilar estratos
enteros de población, nacionalidades o razas sobre la base de que la
probabilidad de oposición manifiesta o velada en estos estratos y subestratos
es mayor que en otros grupos o conjuntos: la mecánica de las probabilidades y
de los conjuntos humanos.
Pero no, no. El fascismo morirá porque ha pretendido
aplicar sobre el hombre las leyes de los átomos y los guijarros.
El fascismo y el hombre no pueden coexistir. Cuando el
fascismo vence, el hombre deja de existir, quedan sólo criaturas antropoides
que han sufrido una transformación interna. Pero cuando es el hombre, el hombre
dotado de libertad, razón y bondad, el que vence, es el fascismo el que muere y
aquellos que se han sometido a él vuelven a ser hombres”
JL Campa