dimarts, 3 de febrer del 2015

ÉS POSSIBLE LA REVOLUCIÓ?

He trobat un interesant article publicat el passat mes d’octubre a El País per Byung-Chul Han, filòsof alemany d’origen coreà, on es planteja –entre altres- la pregunta ¿Perquè no és possible la revolució tot i l’increment de l’abisme entre rics i pobres?
La resposta la centra en la diferent forma de domini que caracteritza al nou sistema neoliberal, que ha desenvolupat noves formes de dominació, diferents de l’explotació i la repressió.
Aquestes noves formes són quasi invisibles per a la gent:
El poder estabilizador del sistema ya no es represor, sino seductor, es decir, cautivador. Ya no es tan visible como en el régimen disciplinario. No hay un oponente, un enemigo que oprime la libertad ante el que fuera posible la resistencia. El neoliberalismo convierte al trabajador oprimido en empresario, en empleador de sí mismo. Hoy cada uno es un trabajador que se explota a sí mismo en su propia empresa. Cada uno es amo y esclavo en una persona. También la lucha de clases se convierte en una lucha interna consigo mismo: el que fracasa se culpa a sí mismo y se avergüenza. Uno se cuestiona a sí mismo, no a la sociedad.”
Amplia el focus fins a àmbits de renuncia voluntària a la privacitat: “Es esencialmente más eficiente la técnica de poder que se preocupa de que los hombres por sí mismos se sometan al entramado de dominación. Su particular eficiencia reside en que no funciona a través de la prohibición y la sustracción, sino a través del deleite y la realización. En lugar de generar hombres obedientes, pretende hacerlos dependientes. Esta lógica de la eficiencia es válida también para la vigilancia. En los años ochenta, se protestó de forma muy enérgica contra el censo demográfico. Incluso los estudiantes salieron a la calle. Desde la perspectiva actual, los datos necesarios como oficio, diploma escolar o distancia del puesto de trabajo suenan ridículos. Era una época en la que se creía tener enfrente al Estado como instancia de dominación que arrebataba información a los ciudadanos en contra de su voluntad. Hace tiempo que esta época quedó atrás. Hoy nos desnudamos de forma voluntaria. Es precisamente este sentimiento de libertad el que hace imposible cualquier protesta. La libre iluminación y el libre desnudamiento propios siguen la misma lógica de la eficiencia que la libre autoexplotación. ¿Contra qué protestar? ¿Contra uno mismo?”
Aquest aspecte el porta a utilitzar el concepte de psicopolítica, entesa com la capacitat del poder per fer creure a l’individu que és lliure, quan és el sistema el que controla les seves decisions. Lliga la psicopolítica al “big data” i la seva capacitat d’anàlisi de tota la informació que donem, voluntària o inconscientment, a la xarxa .
Distingeix entre el poder impositor i l’estabilitzador, que arriba a ser un poder que no es percebut per estar basat en la llibertat (suposada), i en conseqüència no genera resistència: “Es importante distinguir entre el poder que impone y el que estabiliza. El poder estabilizador adquiere hoy una forma amable, smart, y así se hace invisible e inatacable. El sujeto sometido no es ni siquiera consciente de su sometimiento. Se cree libre. Esta técnica de dominación neutraliza la resistencia de una forma muy efectiva. La dominación que somete y ataca la libertad no es estable. Por ello el régimen neoliberal es tan estable, se inmuniza contra toda resistencia porque hace uso de la libertad, en lugar de someterla. La opresión de la libertad genera de inmediato resistencia. En cambio, no sucede así con la explotación con la libertad”
Mostra que la llibertat personal, l’individu, la persona aïllada, s’ha imposat per sobre del grup, sobre el cos social, la qual cosa porta com a conseqüència l’absència de resposta col·lectiva i per tant de risc de revolució: “la soledad del autoempleado aislado, separado, constituye el modo de producción presente. Antes, los empresarios competían entre sí. Sin embargo, dentro de la empresa era posible una solidaridad. Hoy compiten todos contra todos, también dentro de la empresa. La competencia total conlleva un enorme aumento de la productividad, pero destruye la solidaridad y el sentido de comunidad. No se forma una masa revolucionaria con individuos agotados, depresivos, aislados”
Com a mínim ens aporta interessants temes per a reflexionar
JL Campa

 ¿Por qué hoy no es posible la revolución?