divendres, 22 de maig del 2015

UNA DESCRIPCIO DEL FEIXISME

Estic llegint “Vida y destino” de Vassili Grossman, en l’edició feta per Círculo de Lectores l’any 2007. Són més de 1000 pàgines, o sigui que tinc per dies. Però m’he trobat a la plana 111 amb una clara descripció literària de algunes característiques del feixisme:
El siglo de Einstein y Plank había resultado ser el siglo de Hitler. La Gestapo y el renacimiento científico eran hijos de una misma época. Qué humano era el siglo XIX, el siglo de la física ingenua en comparación con el siglo XX, el siglo que había matado a su madre. Existía un parecido terrible entre los principios del fascismo y los principios de la física contemporánea.
El fascismo ha negado el concepto de individualidad separada, el concepto de “hombre” y opera con masa enormes. La física contemporánea habla de probabilidades mayores o menores de fenómenos en este o aquel conjunto de individuos físicos. ¿Acaso el fascismo en su terrible mecánica, no se funda en sobre el principio de política cuántica, de probabilidad política?
El fascismo ha llegado a la idea de aniquilar estratos enteros de población, nacionalidades o razas sobre la base de que la probabilidad de oposición manifiesta o velada en estos estratos y subestratos es mayor que en otros grupos o conjuntos: la mecánica de las probabilidades y de los conjuntos humanos.
Pero no, no. El fascismo morirá porque ha pretendido aplicar sobre el hombre las leyes de los átomos y los guijarros.
El fascismo y el hombre no pueden coexistir. Cuando el fascismo vence, el hombre deja de existir, quedan sólo criaturas antropoides que han sufrido una transformación interna. Pero cuando es el hombre, el hombre dotado de libertad, razón y bondad, el que vence, es el fascismo el que muere y aquellos que se han sometido a él vuelven a ser hombres”  
JL Campa


dimecres, 13 de maig del 2015

LA UNITAT DE L’IDIOMA AL DIARI EL PAIS

Mai hagués pogut pensar que en el diari El País podria arribar a llegir una defensa de la unitat de l’idioma com en un article de Alex Grijelmo en el dominical del passat diumenge. Veiem el que venia a dir:

La lengua catalana goza de una gran unidad, casi nadie lo pone en duda. Dos catalanohablantes de cualquiera de los países que tienen este idioma como oficial y que acaben de conocerse se entenderán sin problema, a pesar que de vez en cuando surjan en su diálogo tres tipos de palabras conflictivas (en muy diferente grado):
1.- Las que uno de los dos no reconoce como parte de su léxico pero entiende perfectamente, sobre todo porque es capaz de deducir sus cromosomas: un catalán no quedará a s’hora baixa, pero sabrá perfectamente a qué se refiere su interlocutor mallorquín cuando se lo proponga.
2.- Aquellas otras que se desconocen por completo: ¿qué querrá decir uno de la Ribagorça que se refiere a la xirella (embutido de cordero)?
3.- Los términos que se conocen pero no significan lo mismo en según qué sitio. En Lleida l’avia és la padrina.
En cualquier caso, se trata de pequeñísimas dificultades que se suelen superar con el contexto”

Està clar que he fet trampa: he canviat les paraules en cursiva. El paràgraf original no es refereix a la unitat de la llengua catalana sinó a la de la llengua espanyola, però l’autor ens dona els arguments bàsics per defensar la unitat de la llengua catalana, tant discutida per bona part dels polítics espanyols, de dretes i d’esquerres.
A cap dels hispanohablantes se li acudeix dir que parla argentí, o bolivià, o zamorà, o gadità. Però el president del Partit Popular balear, parla de “mallorquín, menorquín, ibicenco y formenterense” (trobo a faltar el “cabrerense”).

Per últim, un paràgraf sobre el tem en un article de Lluis Bassets també en el País: “Els catalans, no els nacionalistes, no els sobiranistes, no els independentistes, simplement els catalans tenim seriosos arguments per sentir-nos vexats pel maltractament de la nostra llengua a les Balears, la Comunitat Valenciana i la zona fronterera de l’Aragó on es parla i s’escriu català. I més encara quan sabem que els mòbils que encoratgen l'ofensiva contra el català no són uns sinistres designis exterminadors sinó vulgars i miserables càlculs electorals”
JL Campa


dimecres, 6 de maig del 2015

OWEN JONES I “EL ESTABLISHMENT”

El passat diumenge el suplement de El Pais publicava una entrevista amb Owen Jones, que acaba de publicar el llibre 'The establishment', on estudia i analitza el comportament de el que ara diem aquí ‘La casta’. És a dir un grup de persones, institucions, empreses i interessos que dominen les presses de decisions i controlen el pensament hegemònic, i que intenten conservar el sistema actual econòmic i polític, del que obtenen un gran acumulació de riquesa.
Les frases més destacades que diu l’autor del llibre són:

Tenemos una sociedad en la que la riqueza de los mil que más tienen se ha duplicado durante los cinco años de una de las mayores crisis económicas que ha sufrido este país (UK), mientras un millón de personas tienen que recurrir a los bancos de alimentos. Es una sociedad perversa.
La democracia conlleva una redistribución. Pero en los últimos 30 años ha habido un intento de recuperar el poder y la riqueza perdidas. Y eso es el establishment. Un colectivo unido por intereses económicos, mentalidades y conjeturas comunes.
Este establishment exhibe un triunfalismo sin precedentes. Cree que ha derrotado a todos sus enemigos. La manera en que funciona la sociedad parece inevitable
La mayoría (de la gente) apoya la renacionalización de los trenes y de la energía, quieren más impuestos para los ricos, más derechos de los trabajadores. En temas económicos se identifican más con la izquierda. Pero ha cuajado un sentimiento de que no hay alternativa.
A los trabajadores que cobran sueldos miserables se les dice que no es con sus jefes con quien deben enfadarse sino con los parados que viven lujosamente o con el inmigrante que les quita sus recursos
El sector financiero no fue rescatado por el dogma del libre mercado, sino por el Estado. Es socialismo para los ricos y capitalismo para los pobres.
El poder no concede nada sin una demanda. Si hay presión desde abajo puede cambiar.
Y estos (los trabajadores) han sufrido la mayor caída en sus ingresos desde la época victoriana. La mayor parte de la gente que está en la pobreza trabaja. Se levanta por la mañana para ganarse su pobreza. El laborismo debe preguntarse por qué vivimos en una sociedad que sirve a los poderosos en lugar de a los verdaderos generadores de riqueza. La riqueza la creamos todos: los trabajadores, el Estado, el profesor, el médico, los limpiadores. Debe estar mejor distribuida.
No tiene por qué haber una política del miedo: es posible una política de la esperanza. La política de la esperanza dice que la injusticia es temporal y puede superarse.
Creo que la retórica de derecha e izquierda sigue siendo válida. Pero es la gente ya politizada la que piensa en términos de derecha o izquierda, los que vivimos en la burbuja política. La mayoría piensa en términos de vivienda, empleo, servicios, salarios, hijos. Y hay que afrontar esas preocupaciones de una manera convincente. Quien quiera cambiar la sociedad debe mirar dónde hay un movimiento con éxito y ver qué han hecho bien, y qué ha hecho mal la izquierda tradicional.
En la era de la austeridad, el proyecto de la socialdemocracia está en una crisis profunda y será eclipsado por fuerzas más radicales.
Las enseñanzas de nuestros antecesores, que desafiaron viejos órdenes y ganaron, deberían darnos esperanza y dar miedo a los poderosos. Demuestran que todo orden caerá y será sustituido. Lo importante es qué lo sustituye. Yo quiero una sociedad construida para la gente trabajadora, creadora de riqueza, no para una élite. Una sociedad donde la democracia alcance. Esa sociedad será construida algún día y esta, también, pasará.

El que diu ens porta a passar una estona en el racó de pensar, no? Al menys ho farem amb una certa esperança de que les coses un dia poden canviar
JL Campa



diumenge, 3 de maig del 2015

MURS I MURALLES

Tot i que ahir mateix han estat rescatats més de 3.600 immigrants a Itàlia, han passat uns dies dels més de 700 morts en l’estret de Sicília i sembla que ha baixat una mica el nivell de noticies i articles sobre el tema de la immigració il·legal al sud d’Europa. La situació de pressió contínua sobre les fronteres europees (i sobre d’altres, però estan mes lluny i ens afecten menys) em recorda una pregunta retòrica que vaig sentir per primera vegada l’any 1993 quan vaig estar treballant uns mesos a Buenos Aires: “Poden existir els camps de golf envoltats de misèria?”
La qüestió es plantejava en relació als anomenats countries, un concepte d’urbanització i modus de viure que no existia aleshores a Espanya, i encara ara són molt estranys. Es tracta d’urbanitzacions tancades, rodejades per tanques altes amb filferro electrificat, amb una sola entrada –amb cotxe-vigilada per seguretat privada, i que conté en el seu interior un conjunt de camp de golf i cases unifamiliars, sense tanques de separació, i que  en alguns casos arriben a tenir supermercat i escoles pròpies en l’interior del recinte. Òbviament, el nivell de vida de les persones que poden accedir a un country és molt alt, i adopten aquesta forma de vida en la recerca de seguretat, un valor que en moltes zones de Sud-Amèrica no és proporcionat per l’estat, al menys al nivell que es dona a Europa.
Molt usualment, al costat de les tanques que encerclen els countries, hi han petites villes misèria, és a dir barris d’infrahabitatges, sense molts serveis bàsics, amb gent amb rendes molt baixes. Cóm aconsegueixen viure unes al costat de les altres sense problemes? Doncs a base de un cert parasitisme: molts dels habitants en les villes de fora són els jardiners, paletes, criades, electricistes, cangurs de les famílies de dins.
Es pot resumir la situació com un grup petit de privilegiats, que tenen el poder suficient per impedir de forma privada l’assalt del seu paradís, al temps que utilitzen en el seu interès la necessitat de feina de un gran grup de gent que suporten l’extrema diferència perquè obtenen una forma de vida mísera, però menys que els que no poden accedir a treballar pels de dins. Aquests també tranquil·litzen les seves consciències sota l’argument, més o menys explícit, de que gràcies a ells els de fora poden viure.
És Europa un country, un espai privilegiat tancat i rodejat de misèria? Fins ara ho ha estat, però sembla que la pressió dels successius moviments migratoris està posant en crisi un dels pilars del sistema: el control sobre els que entren en l’espai tancat. Efectivament, les crisis –i guerres- a Síria, Orient Mitjà, Líbia i altres països després de les primaveres àrabs, la incapacitat de oferir feina i vida digna en molts països d’Àfrica, la facilitat de les comunicacions que ha fet que siguin conegudes les formes de vida mitja a Europa, està fent que augmenti el nombre de persones que volen accedir a Europa.
Es a dir, cada vegada hi ha més persones que volen entrar al country, encara que sigui per recollir les escombraries.  Hi han dos solucions: una és que trobin feina i forma de vida en altres llocs, en especial on estan ja vivint, i que per tant no tinguin incentius per a venir. L’altre és augmentar les defenses, incrementar els controls d’entrada, fer unes tanques més altes i mes fortes,  bombardejar els vaixells abans que surtin de les costes d’Àfrica. Desgraciadament aquesta és la via que sembla està prenent la Unió Europea.
Una imatge que ve molt al cas és la foto adjunta, que va publicar-se fa uns mesos, on es veu el camp de golf de Ceuta (o de Melilla, no recordo) amb gent jugant plàcidament, al mateix temps que es veuen les tanques frontereres amb el Marroc, amb gent penjada intentant entrar en l’espai europeu.  

El mediterrani s’ha convertit de fet en un mur que separa dos mons, dos sistemes, dos religions, dues concepcions de vida i sobre tot dos nivells de vida diferents. Però hi ha més murs en el món; recordem la frontera dels Estats Units amb Mèxic, el molt recent mur de separació entre Israel i Palestina, la frontera entre les dues Corees. En tots ells unes persones intenten traspassar-los i altres que no ho facin amb l’ús de la força
Des de molt jove, des de la vivència de la construcció del mur de Berlin, tinc la percepció de que on hi ha un mur, on hi han barreres que impedeixen la circulació de persones, hi ha un problema d’injustícia. I el mur no és el problema, és el símptoma; i com en les malalties, el que cal lluitar es contra la causa, no contra el efecte.
JL Campa