diumenge, 28 de juliol del 2013

DOS ARTICLES RECOMANABLES

Val la pena llegir-los en la seva totalitat, però vull ressaltar alguns paràgrafs destacats.
 
Un és d’en Josep Ramoneda: La incultura democràtica.
El deterioro de las instituciones públicas surgidas de la Transición es tan manifiesto que ya casi nadie lo pone en duda, excepto sus principales beneficiarios: los dirigentes de los grandes partidos, que se niegan a reformarlas. Pero entre las causas hay una que a menudo se olvida: el enorme déficit de cultura democrática que acumula este país...
Al inicio de la Transición, después de 40 años de dictadura, la cultura democrática iba escasa en este país. La resistencia activa siempre fue minoritaria y la clandestinidad no es precisamente una escuela de usos democráticos. Al construir el nuevo régimen pesó más la obsesión por la estabilidad que la preocupación por crear la cultura democrática que no existía…
… El déficit democrático se ha agravado desde que el PP regresó al poder, con un presidente que rehúye de modo sistemático el debate político, que es la base de la democracia. En el principio está la palabra…
Pero este desprecio por el debate público, este desdén por los ciudadanos, de los que solo se acuerda para decir que le dieron mayoría absoluta, es expresión de una manera de entender el ejercicio del poder: el autoritarismo posdemocrático, que comporta una politización deliberada de todos los poderes del Estado...
… Rajoy no tiene otra respuesta a un problema político como es el independentismo catalán que transferirlo al poder judicial. La judicialización permanente de la vida pública, que empezó en el tardofelipismo, es una de los graves problemas de la democracia española, con serios efectos de erosión para la justicia…
… En cualquier caso, esta idea patrimonial, tan poco democrática, del poder y de la política es un caldo de cultivo extraordinario para la corrupción, que es a la vez efecto y retroalimentación del déficit democrático de este país. Y que contamina el sistema de arriba abajo. Sin embargo, el Gobierno sigue sin una sola reforma institucional que represente una real redistribución del poder. Así se contribuye a que el deterioro institucional continúe.
 
L’altre es d’en Suso de Toro: "Los demás" somos botín de guerra.
 
Me pregunto de donde viene esa falta de vergüenza, cual es su origen, y creo que se trata de algo muy simple y evidente aunque todos estos años pasados hemos preferido no verlo: ganaron la guerra, el estado es suyo y nosotros somos su botín. Parece exagerado y difícil de creer pero con el franquismo y su continuidad sucede lo que se le atribuye al diablo, su mejor truco es hacer creer que no existe…
… El derecho de conquista y el botín son la clave de nuestras vidas. Los papeles robados a los catalanes por los fascistas y custodiados en el archivo de Salamanca no debían ser devueltos a sus dueños pues eran botín por “derecho de conquista”, esto lo decía desde un balcón salmantino, probablemente del ayuntamiento, un buen y conocido escritor hace pocos años. En la calentura de la movilización nacionalista local aquel intelectual verbalizó lo que no debía, lo que debe de permanecer velado para que pueda actuar, dijo la verdad oculta: aquí hubo una guerra y tuvo consecuencias, y esas consecuencias no desaparecieron mágicamente con la mágica Transición, lo que hizo ésta fue velarlas y pedirnos a todos que confiásemos en que nuestros deseos se harían realidad…
… Los franquistas son una casta. Rajoy es lo contrario de lo que dice ser y cuando dice que tardó en entrar en política se refiere a lo contrario: en vida de Franco él era un joven franquista y como tantos siguió la indicación que el general explicitó a los suyos, “haga como yo, no se meta en política”.  y sólo entró en política cuando murió Franco y hubo que posicionarse en el nuevo juego. Él lo hizo en un grupúsculo, Unión Nacional Española, dirigido por Gonzalo Fernández de la Mora, un curioso intelectual reaccionario exministro franquista y totalmente leal al Régimen, naturalmente era contrarios a la Constitución que se pactó y, lógicamente, absolutamente contrario a la recuperación del estatuto de autonomía de Galicia.
Rajoy se incorporó posteriormente al partido de Manuel Fraga Iribarne, AP, y siendo un señor adulto, habíendo ocupado cargos públicos y ocupando la presidencia de la diputación provincial de Pontevedra publicó dos artículos en la prensa viguesa explicando su ideario. Para ello glosó un libro de un periodista fascista, Luis Moure Mariño. Moure Mariño participó en los primeros días del golpe en el 36 y entró en la corte de intelectuales de la corte de los generales nacionalistas en Burgos a las órdenes de Dionisio Ridruejo con funciones de propaganda. En su libro argumentaba que la desigualdades sociales respondían a una necesidad humana impuesta por la genética y que Rajoy defendía y resumía en la constatación de que “los hijos de “buena estirpe” superaban a los demás”. El clasismo argumentado desde el racismo.
¿Cambió de ideología en algún momento? No consta en ningún lado…
… Veremos como acaba todo, pero acaba. Ganaron la guerra, la posguerra y la democracia salida de la Transición. Consiguieron la hegemonía de sus ideas fundamentales entre la población (“la unidad de la patria”, “¡soy español, español, español!”) y nos entretuvieron a todos hipnotizados por un juego de trileros: lo privado funciona mejor que lo público, hay que concentrar las entidades financieras en unas pocas, hay que privatizar porque si no no dan las cuentas, hay que hacerse seguros privados porque el futuro aguarda, Rajoy era menos malo que Aznar, Wert o Gallardón eran “liberales y modernos”...
Hay que dejar el juego. Llegados a un final de etapa histórica toca balance en el juego en este casino: la banca gana y se queda con todo. Ellos, los franquistas, eran los dueños del casino. Hay que dejar el juego.