dissabte, 9 de març del 2013

MES SOBRE LA DESIGUALTAT

Quizás sea finalmente cuando los países del sur se den cuenta de que nuestros colegas, los Gobiernos del norte de la UE y el imperio propio del dinero, no harán nada para impedir que sigamos así muchos, muchos años, cuando realmente sea posible empezar a hablar en serio de lo que ocurre. Cuando el dinero no imponga su exclusividad devastadora y sea posible discutir en la mesa de los Consejos europeos y en las reuniones de ministros de Finanzas no solo de las cifras del déficit sino de los índices Gini. Cuando los datos de la desigualdad ocupen tanto espacio en nuestras discusiones como la prima de riesgo. Quizás si los ciudadanos hablamos de eso, si exigimos que se hable de eso, terminemos consiguiendo que ellos también acepten el debate sobre el coste de la crisis y el reparto de responsabilidades y regrese la libertad de hablar.
¿Por qué no hablar en España, en la calle y en el Parlamento, de que nos hemos convertido en el país con mayor desigualdad social de la eurozona? ¿Qué hace que en estos últimos años el termómetro que mide la desigualdad haya subido más en España que en Italia? ¿Qué hace que el famoso índice Gini, que en 2008 rondaba los 31 puntos en los dos países, haya subido a 34 puntos en España mientras que en Italia sigue igual?
Es el paro, estúpidos, se podría parafrasear. Efectivamente, es el paro, un paro que los analistas dicen, no ya sin sentir compasión, sino sin sentir la vergüenza exigida al observador, que continuará en niveles superiores al 22-25% durante los próximos años.
 
Extret de Soledad Dallego Díaz. El Pais 14-10-12